El músico británico Phil Collins dio a conocer que permaneció siete meses internado en la unidad de cuidados intensivos de un centro médico en Suiza, lugar al que ingresó de urgencia en noviembre de 2023 tras sufrir una recaída en el consumo de alcohol. Durante ese periodo de hospitalización, la severidad del cuadro clínico llevó a que se solicitara la presencia de sus cinco hijos, Joely, Simon, Lily, Nicholas y Matthew, ante la posibilidad de su fallecimiento mientras se encontraba inconsciente.
En declaraciones ofrecidas al periódico The Sunday Times, el exintegrante de la agrupación Genesis detalló las complicaciones orgánicas que afrontó durante su estancia hospitalaria. “Había que tomar algunas decisiones sobre si mantenerme con soporte vital o no”, dijo al periódico The Sunday Times, y continuó: “Mis riñones estaban fallando, mis órganos estaban colapsando. La gente venía a despedirse”. Respecto a ese lapso, el intérprete añadió: “Pero no recuerdo que vinieran, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Todos temían no poder volver a verme. Todo podría haber salido terriblemente mal”.
A pesar de que el artista de 75 años no ha vuelto a ingerir bebidas alcohólicas desde dicho episodio, el deterioro físico derivó en secuelas permanentes. Según lo expuesto a la publicación, Collins presenta afecciones en el páncreas, una falla renal casi total, afecciones asociadas a una lesión medular sufrida en 2007 y diabetes tipo 2. Debido a este panorama, requiere la asistencia de una enfermera a tiempo completo y se desplaza mediante el uso de muletas, luego de haberse sometido además a múltiples intervenciones quirúrgicas en sus rodillas, un antecedente sobre el cual había comentado previamente a la presentadora Zoe Ball: “Me pasó todo lo malo que me podía pasar”.
Los problemas del vocalista con el alcohol se remontan a periodos pasados, como explicó durante la difusión de su autobiografía Aún no estoy muerto, publicada en 2016, cuando asoció el incremento de su consumo a su retiro temporal y a la separación de su tercera esposa, Orianne Cevey, en el año 2006.
Sobre aquella etapa, el músico había afirmado al diario The New York Times: “Empiezas a beber, y luego empiezas a beber demasiado. Entonces te hace daño físicamente. Estuve a punto de morir en ese momento”. En su historial personal también figuran los matrimonios con Andrea Bertorelli, concluido en 1980, y con Jill Tavelman, finalizado en 1996.
Por otra parte, Collins abordó la evolución de la relación con su hija Lily, la actriz de la serie Emily en París, quien lo acompañó durante las festividades de año nuevo en Londres. Tras las diferencias expresadas por la intérprete en una carta abierta publicada en 2017, el artista sostuvo que ambos superaron los distanciamientos del pasado. “Me explicó el motivo, y se retractó. Me dijo que desearía no haberlo hecho nunca”, relató el músico, y añadió: “Ahora tengo una relación maravillosa con Lily. Así que, casi siempre, todo tiene un final feliz”.
Finalmente, la trayectoria del cantante tendrá un nuevo reconocimiento oficial en noviembre, fecha en la que será ingresado al Salón de la Fama del Rock and Roll por segunda ocasión en su carrera. En 2008 Collins ocupó el puesto número 22 en la lista de «Los 100 mejores artistas de todos los tiempos según Billboard Hot 100». Fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll como miembro de Genesis en 2010.





