Más allá del deporte, el taichi es una disciplina en donde predomina el respeto y en la que el principal trofeo es el equilibrio para la vida, además de exaltar los valores de un arte marcial con mas de 400 años de trayectoria

El taichi es un arte marcial desarrollado en China, donde es una de las actividades más populares. En Latinoamérica, esta disciplina se encuentra entre las artes marciales más practicadas. Gracias a la filosofía, que pregona un deporte que va más allá de los trofeos y sus movimientos lentos y fluidos han servido a numerosas personas a calmar la ansiedad y mejorar su estilo de vida.

Para conocer acerca de esta disciplina, Contrapunto se trasladó hasta el Colegio Teresiano, donde conversamos con el maestro José Kutos, Cinturón Negro y Tercer Tuan de Taichi, y con una reconocida trayectoria de más de 15 años como instructor de ese arte marcial.

Kutos ha obtenido numerosos trofeos nacionales e internacionales, gracias a la presentación de sus alumnos en competiciones al rededor del mundo.

Kutos es también economista, graduado en la Universidad de la República Oriental del Uruguay; posee un Master en Administración de Empresas en el Instituto de Estudios Superiores de Administración de Empresas (IESA). Es, según sus propias palabras, un enamorado del taichi, disciplina que cambió su vida.  

Encuentro poco convencional

El maestro Kutos comenzó con el taichi por recomendación de una paisana uruguaya, la cual considero que esta disciplina le ayudaría a tener equilibrio en su rutina laboral como economista. “fui al gimnasio donde estaba mi maestro, y mi primer encuentro no fue lo que esperaba. Él es medico tradicional chino, estaba con un paciente y, en lugar de darme la bienvenida, lo primero que me dijo fue: Tú, cara de luna… problemas con el estómago. Algo que no me cayó muy bien”, destacó.    

Sin embargo, a los tres meses Kutos descubrió que sufría de gastritis, lo que significaba que su maestro tenía razón. “El me hizo el diagnóstico por mi cara circular que determina vasos gástricos, páncreas y estómago, de allí comencé a respetarlo, ya de eso hace 41 años. Ahora soy paysu de su linaje, es decir, un alumno comprometido para enseñar todo lo que él me enseñó hasta el final de mi vida”.


De economista a artista marcial del taichi

A pesar de ser un empresario exitoso, Kutos asegura que no se sentía a plenitud con la vida que llevaba, se consideraba, según sus palabras, “una figura del sistema”.

Aseguró que se realizó personal e intelectualmente con el equilibrio como perspectiva, y base de la vida. “Siempre me he mantenido en equilibrio con mi familia, mis alumnos y la vida en general, me he alejado de los extremos. Yo me siento pleno con mi vida”.

Más allá del deporte

La escuela que dirige el maestro José Kutos es muy exitosa, en este sentido nos explica que la esencia de estas competencias son para interactuar con otras personas, y no para demostrar quiénes son los mejores. “Queremos demostrar la capacidad de llevar nuestra disciplina con orgullo y exaltar las enseñanzas de mi maestro”.

En 1995, su escuela se proclamó campeona de un torneo nacional de taichi, y con orgullo le hizo llegar a su maestro las fotos y videos de esa victoria, y la respuesta del médico tradicional chino que inspiró a Kutos fue: “Estoy muy contento de que en Venezuela se sepa algo de lo que hago”.

“El trofeo es algo representativo, lo que me llena son las enseñanzas, y cuando mis alumnos me afirman con hechos y testimonios, que el taichi les cambió la vida”.

Buena forma física y espiritual

“El taichi, como parte de la filosofía taoísta y el manejo de la energía, permite equilibrar tu organismo en todos los niveles, de igual manera hace que tus órganos principales mantengan una energía plena”. Todo esto lo afirma luego de 25 años ininterrumpidos dando clases, con el impresionante récord de haber fallado a una cita solamente dos veces en un cuarto de siglo de actividad.

Asegura el maestro que este arte marcial garantiza la plenitud y estabilidad emocional de sus practicantes, además de enseñar defensa personal utilizando la fuerza y energía del contendiente, sin necesidad de humillarlo.

Amor por la cultura china

Además del taichi, Kutos se enamoró de la filosofía china y, según sus palabras, le ha permitido desarrollar una manera de pensar sustentada en el equilibrio de la vida. “Transcurrir la vida sin molestar a los demás, eso me ha permitido ser feliz y educar a mi familia de manera a que todos se hayan logrado desarrollar en la sociedad de manera plena y dejando una huella moral”.

Kutos tiene tres hijos y todos son profesionales universitarios además de practicar kung fu, todos estos logros los atribuye a las enseñanzas que imparte todas las semanas.

Orgulloso de los logros de sus discípulos  

Ver el progreso de sus alumnos, representa para él, un orgullo invalorable, lo hace sentir realizado como maestro, y a la vez satisfecho por haber cumplido con el rol de su mentor.

Las enseñanzas del taichi tienen 400 años y mantener ese legado es el principal objetivo para todos los que lo practican.

 ¿Cómo inculcar los valores del taichi a las nuevas generaciones?

“Gracias a los valores y los principios, el equilibrio, las buenas relaciones, la comunicación. Tener una visión amplia y aceptar que siempre vamos a tener diferencias con los demás, esa es la base”.

La esencia del taichi como arte marcial  

“El taichi, en lugar de ser un deporte de confrontación, se basa simplemente en aprovechar la energía del contrario; es trasladarla para no tener necesidad de dañar a nadie. De esa manera se puede salir del problema con la intención principal de no ser dañado, porque debemos ser útiles para la sociedad”.

“En esto predomina la perspectiva del yin y el yang como dos conceptos del taoísmo, que son usados para representar o referirse a la dualidad que atribuye a todo lo existente en el universo”, aseguró.

¿Ha tenido que utilizar técnicas de taichi en alguna situación comprometedora?

–Una vez tuve un problema con alguien que quiso dañar mi vehículo, tuve que someterlo hasta que llegó al suelo, no pudo levantarse por el dolor que sentía, y no tuvo otra alternativa a quedarse allí. Luego lo solté, me monte en mi carro y continué mi camino.

Mi objetivo era simplemente que no dañará el vehículo o a mí, e irme. Ese episodio no involucra a la policía ni a agentes externos de la sociedad, el taichi me pudo funcionar para salir del problema sin causarle daños a nadie, y defendiendo mi integridad.  

Un arte marcial circular

Explica Kutos que la particularidad del taichi lo hace ver como un estilo de vida que se asemeja a lo cotidiano, y que se conecta con la vida misma.

“A diferencia del karate, que es un arte marcial japonés lineal de contacto, en el kung fu, el taichi y las artes marciales chinas somos circulares, porque nos asemejamos a la vida, imagen y semejanza del mundo. Nos sentimos como en el espacio recorriendo nuestra órbita, similar al planeta donde estamos”.

El respeto como base del taichi  

Kutos asegura que el respeto, la obediencia y la confianza son las bases para iniciarse en el taichi. “Esta disciplina debe ser tomada como algo serio, no es para pasar el rato. No venimos a conocer gente, aquí venimos a encontrarnos con nosotros mismos. El taichi es un estilo de vida”.