Ariana Oroño: Tocar el Violín en las calles me enseñó a ser más humilde.

Jorge Díaz / Edición: Rodrigo Díaz

“Porque todo se trata de un viaje”, Jorge Díaz de “4 Ruedas y un Morral”, entrevista a la violinista venezolana en la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña Ariana Oroño

Ariana mide un metro cincuenta y cinco, se ríe mucho y es una niña casi que de cuentos de hadas. Nació en San Carlos y en vez de correr motos o carros en el Autódromo escogió ser músico. Sus padres, los ingenieros Adriana Guillén y Ovidio Oroño, la apoyaron para entrar en el mundo de la música.

Todos los días al salir del colegio a la una de la tarde en Puerto Cabello, ciudad donde se crió, se montaba en un viejo autobús amarillo lleno de jóvenes músicos, y como Ariana, viajaban a Valencia por una de las carreteras más inseguras del centro del país, y la llevaban, a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Carabobo.

De lunes a viernes durante 6 años forjó la disciplina y el amor por el violín. Tocó de solista, con directores de orquesta, como Christian Vásquez, Jesús Uzcátegui y Joshua Dos Santos, con seminarios musicales en la bella Mucuratay en el estado Mérida, que la ayudaron en sus retiros a forjar su espíritu, acompañada por el coro
del silencio de las montañas que oían sus rezos más profundos: “Quiero ser músico, tocar el violín con mi alma”.

La otra historia son sus viajes a Francia, sus regresos a Venezuela y sus ganas de estudiar con la reconocida violinista francesa Virginie Robilliard, quien la apoyó,
junto a la famosa pianista venezolana Gabriela Montero para alcanzar parte de sus
sueños.

Los churupos de sus padres que llenos de inmenso amor por la única hija que
tienen, le dieron las alas de un avión que la llevaría a Barcelona España donde
actualmente estudia en la Escuela Superior de Música de Cataluña y toca en la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña.

Disfruten de su historia, veamos como una mujer de un metro cincuenta y cinco es tan grande que nos da una lección de vida para todos aquellos que creen que la grandeza está en la altura, en la apariencia y las trampas que hacen.

Ariana nos enseña que valió la pena tocar el violín en las calles de Barcelona, España, para lograr sus metas. Y ustedes… ¿qué son capaces de hacer para alcanzar sus sueños?