En el aniversario 500 de la muerte del creador florentino, pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, ​botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista, ofrecemos una recopilación de diez obras por las cuales se le conoce como uno de los más grandes pintores y dibujantes de todos los tiempos 

Aunque la faceta más explotada de Leonardo Da Vinci es la de pintor, el ingenio y la imaginación del artista trascendió el mundo del arte y alcanzó a campos tan distintos como la ciencia, la ingeniería civil y militar, la anatomía o la planificación urbanística. 

A continuación, una selección de diez obras resumen de la vasta creación en pintura y dibujo del genio renacentista. 

La Gioconda: la más enigmática y la más famosa de todas. La incógnita sobre la identidad de la modelo, su gesto (¿sonrisa o indiferencia?) y la relación del pintor con la obra la han convertido en el cuadro más famoso del mundo. Está considerada como el testamento vital de la última etapa del artista, la más mística de todas. Cerca de diez millones de personas lo visitan cada año. 

Hombre de Vitruvio: Leonardo interpreta con genio y precisión en el cuerpo humano las ideas sobre las proporciones del arquitecto romano Vitruvio. Usó como unidad de medida el dedo, las extremidades, la mano o el pié, para crear un todo en el que las partes están armónicamente relacionadas. 

Autorretrato: Da Vinci realizó muchos dibujos durante su vida. Bocetos de cuadros, estudios de anatomía o proyecciones de inventos. También el único autorretrato conocido del artista. El dibujo, elaborado con la técnica de “la sanguina”, que le da un característico tono rojo, muestra un Leonardo con aspecto anciano, con barba, pelo largo y numerosas arrugas repartidas por su rostro.

La última cena: el momento en el que Jesús revela a sus discípulos quién le traicionará ha sido retratado por numerosos artistas, pero ninguno ha generado tantas teorías como la obra de Da Vinci. El enigma y el misterio que rodea al fresco van desde la identidad de los retratados hasta la posición de las manos. El que más rentabilidad sacó al cuadro fue el escritor Dan Brown, que con su “Código Da Vinci” vendió más de 80 millones de copias. 

El feto en el útero, estudios de anatomía: Da Vinci manejaba el escalpelo con la misma habilidad que el pincel. Diseccionó cadáveres durante toda su vida y retrató con detalle órganos como el cerebro, el corazón o un cráneo diseccionado. Una de sus obras más famosas es este estudio (1511 aproximadamente), elaborado con tiza roja que muestra el útero durante un embarazo, con un feto en posición de nalgas. 

La dama del armiño: este cautivador retrato de la joven Cecilia Gallerani, la amante del Duque Ludovico de tan solo 16 años, está considerado el primer retrato verdaderamente moderno, por la profundidad psicológica que contiene la pose de la modelo, medio girada, y la expresión de su cara, llena de matices. 

Hélice de Helicóptero: es difícil escoger solo uno de los numerosos inventos que Da Vinci diseñó en el campo de la aviación. Entre sus bocetos se encuentra una aeronave con alas curvas, un planeador con alas móviles, un paracaídas o la primera hélice horizontal. Esta última sería el primer paso para que, varios siglos después, una máquina fuera capaz de elevar un vuelo vertical en 1907. 

Salvator Mundi: la obra más cara de la historia (subastada por 450 millones de dólares) y también la única de Da Vinci en manos privadas. En ella se puede ver a un Jesucristo con fondo de penumbra, la mano derecha alzada levantando dos dedos en señal de bendición y, en la izquierda, una esfera de cristal. La imagen del pintor retrata a un Jesucristo como si fuera un “un ser humano”, según los expertos.

Tanque: Quizá la más desconocida del genio era su faceta en el campo del armamento. Además de una ballesta gigante, un cañón que lanzaba balas en varias direcciones y otros ingenios bélicos, Da Vinci diseñó un tanque con una forma similar a un platillo volante, que incorporaba ruedas que se accionaban con manivelas. Este curioso invento y otros tantos se encuentra en los códices en los que plasmaba sus proyectos.

Ciudad ideal: el genio renacentista proyectó su ciudad ideal alejada de los viejos e insalubres núcleos medievales de angostas calles, formada por edificios altos y calles subterráneas cuando ni siquiera se había inventado la excavadora. Esta fisonomía es la que hoy presentan muchas de nuestras ciudades, con túneles para el metro y altos edificios de pisos.

Con información de EFE.