Como parte de las actividades de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, Tarek William Saab promovió un conversatorio sobre arquitectura popular venezolana en homenaje a Fruto Vivas realizado en el Museo Nacional de Arquitectura, ubicado en Caracas.
A la actividad asistieron estudiantes de Arquitectura y docentes así como familiares del legendario arquitecto.
Domingo Acosta (Premio Nacional de Arquitectura 2024); Zuleiva Vivas (rectora de la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas); Héctor Vivas (integrante de la Fundación Pueblo a Pueblo) y Alejandro López (director general del Museo Nacional de Arquitectura), conversaron sobre la obra de este arquitecto y artista venezolano.
Saab señaló que Fruto Vivas fue el motor más simbólico y original de una arquitectura que nació y fue recreada en base a la multiplicidad del patrimonio nacional y que, por su originalidad, debe seguir difundiéndose entre las nuevas generaciones.


Por su parte, Domingo Acosta (Premio Nacional de Arquitectura 2024), discípulo y colega de Fruto Vivas, destacó que el legado de su maestro se puede resumir en tres grandes vertientes: el pensamiento ecológico, la innovación tecnológica y el compromiso social.
Asimismo, refirió sobre Vivas que: «un maestro es alguien que nos ayuda a imaginar un futuro posible y que ese futuro puede ser un mundo mejor y eso es lo que hizo Fruto durante su vida».
Igualmente intervino Zuleiva Vivas (rectora de la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas e hija del maestro), expresó que buena parte de la obra de su padre se inspiró en la observación y el aprendizaje de la naturaleza; así como del pueblo constructor.
Héctor Vivas, sobrino del maestro Fruto, destacó su faceta como perseguido político que debió trabajar en la clandestinidad y como hombre de acción que participaba activamente como un trabajador más en cada una de sus obras.
Para cerrar el evento Alejandro López, director general del Museo Nacional de Arquitectura, propuso una serie de actividades para fortalecer el rescate de la obra y pensamiento de Fruto Vivas, junto a otros trascendentales arquitectos que trabajaron por una arquitectura ajustada al país y sus necesidades.





