La Unión Europea quiere que la COP31 de Turquía sirva para implementar los compromisos climáticos, acelerar la transición energética y forjar alianzas, pero avisa que no asumirá nuevas promesas de financiación en esta cumbre.
«No hay sitio, ni apetito para más compromisos financieros (…). No es no», aseguraron este viernes fuentes europeas, en vísperas de la conferencia de Naciones Unidas que se celebrará en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre.
El bloque, principal proveedor mundial de financiación climática pública junto con sus Estados miembros, rechaza asumir nuevos compromisos para compensar lo que considera una participación insuficiente de otros grandes emisores, como Estados Unidos o China.
Bruselas defiende que cumple holgadamente sus compromisos y está dispuesta a discutir cómo facilitar el acceso a los fondos y mejorar su funcionamiento, pero descarta nuevas exigencias financieras.
La referencia sigue siendo el objetivo colectivo acordado en Bakú en 2024: movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales (268.410 millones de euros) para los países en desarrollo de aquí a 2035, con fuentes públicas y privadas y el liderazgo de los países desarrollados.
En 2025, la UE y sus Estados miembros aportaron 32.300 millones de euros de financiación pública y movilizaron otros 9.300 millones de financiación privada.
«La mitigación sigue siendo la prioridad número uno«, subrayan las fuentes comunitarias, que rechazan retrocesos respecto al acuerdo de Dubái de 2023.
Aquella cumbre llamó a dejar atrás los combustibles fósiles en los sistemas energéticos y, para 2030, a triplicar la capacidad renovable mundial y duplicar el ritmo anual de mejora de la eficiencia energética.
«La transición no sólo es irreversible, se está acelerando», sostienen las fuentes, que destacan su contribución a la seguridad económica y la necesidad de dar certidumbre a los inversores.
Europa se calienta a más del doble del ritmo mundial, según Copernicus, y aunque la UE genera alrededor del 6% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, su CO2 por habitante supera la media global.
«La UE seguirá actuando como un socio fiable y ambicioso que cumple sus compromisos dentro de sus fronteras e impulsa la cooperación y la descarbonización en el exterior. El rumbo de la Unión está claro: continuar sus esfuerzos de mitigación y adaptación, avanzar en la transición hacia una energía limpia y alcanzar la neutralidad climática a mediados de siglo», indicó la Comisión en un comunicado.
El bloque también defiende también la ciencia climática y el trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
Naciones Unidas advierte que cumplir los planes climáticos nacionales y mantener esfuerzos similares conduciría a un calentamiento de 2,6 grados este siglo respecto a los niveles preindustriales, muy por encima del objetivo de 1,5 grados.
El organismo considera que la vía más ambiciosa para regresar a ese objetivo pasa por limitar el pico de calentamiento a entre 1,7 y 1,8 grados hacia mediados de siglo y reducirlo después hasta 1,5 grados o menos en 2100, un escenario que exigiría recortes drásticos de emisiones.
Fuera de las negociaciones, el bloque comunitario buscará coaliciones sobre electrificación, metano, descarbonización industrial, bosques y océanos, además de acuerdos sobre créditos de carbono del artículo 6 del Acuerdo de París, cuyo uso contempla la UE desde 2036 para alcanzar su objetivo climático de 2040.
La delegación europea, con representantes de la Comisión Europea y de la Presidencia rotatoria del Consejo de la UE, quiere que la cumbre demuestre que el multilateralismo produce resultados y presente al bloque como un socio fiable.
«Estamos apoyando la electrificación en todo el mundo. Estamos movilizando financiación climática para que todos puedan beneficiarse de la transición hacia una energía limpia. Estamos comprometidos con lograr que esta COP dé resultados», declaró la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.





