En un mensaje a la nación que marca un punto de inflexión político en el país suramericano, el mandatario anunció este jueves su dimisión al cargo ejecutivo. Durante su alocución oficial, el jefe de Estado paraguayo, Santiago Peña, explicó que su salida responde a la preservación del orden democrático y la tranquilidad social, señalando que «he tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República».
Asimismo, enfatizó que la medida busca proteger las bases institucionales frente a la coyuntura actual. Argumentando que el bienestar general prevalece sobre cualquier aspiración personal, sostuvo que lo hace «pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas».
El dimitente también reconoció los momentos complejos que atraviesa la nación y dedicó parte de su discurso a pedir disculpas a la ciudadanía ante posibles desaciertos durante su gestión. En ese sentido, expresó públicamente que «también quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado» y aseguró que «nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí».
Protección de ahorros y garantías financieras
Uno de los ejes centrales que motivaron la decisión presidencial está vinculado directamente con la situación económica de los depositantes y la salvaguarda del sistema financiero nacional. Al respecto, advirtió que la prioridad gubernamental actual se centra en «la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero», recordando que detrás de cada cuenta existen años de sacrificio familiar.
En la misma línea, exigió mecanismos de respuesta efectiva para los afectados por las turbulencias económicas. Manifestó que su «mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos».
Para finalizar su mensaje institucional, el mandatario hizo un llamado a la unidad nacional y a la confianza en la fortaleza cívica de la sociedad, reiterando que la continuidad institucional y el respeto a la ley se encuentran por encima de cualquier individualidad, bajo la premisa de que «ninguna persona está por encima del Paraguay».





