Venezuela inició noviembre con un riesgo país de 4.473 puntos básicos, ubicándose entre las economías con los diferenciales más elevados de Latinoamérica, junto con Argentina, Ecuador y Bolivia, según los datos consultados al 2 de noviembre del indicador de JP Morgan Chase.
De acuerdo con la agencia Bloomberg, Venezuela se mantiene desacoplada del grupo de las principales economías latinoamericanas en el indicador de riesgo país, reflejando las expectativas de recuperación de los acreedores sobre una deuda en impago desde 2017.
Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés), indicó que su evolución dependerá de avances concretos en la reestructuración, entre ellos una licencia de Estados Unidos que permita negociar formalmente con los acreedores, el regreso del Fondo Monetario Internacional (FMI) y un análisis de sostenibilidad que determine el alcance de la eventual quita sobre una deuda estimada entre 150.000 millones y 240.000 millones de dólares.
“Venezuela reestructurada probablemente volvería al mercado con un spread alto, en el grupo de los créditos más riesgosos de la región, por su historial de impago y su dependencia del petróleo. El riesgo principal es la demora, como muestra el alza de unos 630 pb desde el mínimo de 3.843 pb de mayo”, añadió.
¿Qué es el riesgo país?
El riesgo país es un indicador elaborado por el banco de inversión JPMorgan, a través de su índice EMBI (Emerging Markets Bond Index), que mide cuánto más debe pagar un estado emergente para endeudarse en los mercados internacionales respecto de Estados Unidos, cuyos bonos del Tesoro se consideran el activo de referencia libre de riesgo.
En otras palabras, refleja el sobrecosto que los inversores exigen para financiar a un país en lugar de prestarle al gobierno estadounidense.
Su evolución está directamente vinculada con el precio de los bonos soberanos. Cuando los títulos de deuda de un país caen de precio, sus rendimientos aumentan y, por lo tanto, también suele subir el riesgo país.
A la inversa, cuando los bonos suben de precio, sus rendimientos bajan y el indicador tiende a retroceder. Esto ocurre porque el mercado exige una mayor o menor compensación para asumir el riesgo de prestarle a ese estado.





