Víctor Bericoto parece haberse hecho especialista en abrirse caminos. En la temporada pasada de la Mastercard LVBP vio poca acción con los Leones del Caracas a pesar de su buen rendimiento, pero este año no había dudas de que debían guardarle un lugar en la alineación titular. El maracayero ha respondido a esas expectativas desde que se reportó al equipo a mediados de octubre, mostrando una consistencia ofensiva que lo llevó a ganar por primera vez el premio al Jugador de la Semana.
El guardabosques vio rota recientemente una cadena de siete partidos conectando al menos un hit, y en sus primeros 13 choques disputados solo en tres se fue en blanco. Aunque este rendimiento individual no se ha traducido de inmediato en mejores resultados colectivos, su presencia le dio un claro impulso a una ofensiva que se mostraba anémica. Al ser consultado en el Estadio Monumental Simón Bolívar sobre su rápido engranaje con el madero, el propio pelotero explicó que “pienso que es porque no perdí mucho tiempo, aproveché el ritmo de juego que traía”, agregando que “nunca dejé de trabajar, siempre soy el mismo jugador, pero por supuesto traigo más experiencia”.
El aprendizaje mental en el máximo nivel
Esa experiencia a la que alude el jardinero, de 24 años de edad, proviene de su paso por los Gigantes de San Francisco, organización con la que concretó su debut en las Grandes Ligas el 22 de mayo de 2026 como bateador emergente. A pesar de que su pasantía por el equipo de la Bahía se limitó a 41 juegos debido a lesiones y otros factores, el tiempo en la Gran Carpa le dejó herramientas decisivas para su evolución. El jardinero reconoció que “este año vengo de jugar en Grandes Ligas y eso me enseñó mucho”, destacando que “diría que lo más importante que aprendí fue a manejar mis emociones, a controlarme a mí mismo, pues este deporte es muy mental y si eres fuerte mentalmente estarás en mejor posición”.
El autocontrol que exhibe ante los medios contrasta con la emoción que le produce haber sido distinguido como el pelotero más destacado de la tercera semana en el circuito venezolano. Al referirse al galardón, el patrullero expresó con los ojos muy abiertos y una sonrisa que “no lo esperaba”, confesando que “sabía lo que estaba haciendo en la semana, pero no te puedo decir que salí a buscar el premio, me sorprendió”.
Un impacto similar causó durante los entrenamientos primaverales de los Gigantes, donde se presentó con una invitación, sin lugar en el roster de 40, y terminó obteniendo el premio Barney Nugent tras dejar una línea ofensiva de .419/.422/.698 con tres jonrones y 14 impulsadas en 21 juegos. Ese rendimiento le valió la promoción a Triple A, categoría en la que bateaba para .299 con seis cuadrangulares y 30 remolcadas en 43 compromisos antes de recibir el llamado definitivo al equipo grande.
Poder de impacto y planes en la LVBP
En las Mayores demostró cualidades para la defensa y un bate de promedio y poder, destacando los cuadrangulares que conectó en días consecutivos durante el mes de junio en el Oracle Park. Ambos batazos recorrieron 445 pies, convirtiéndose en las conexiones de mayor distancia para un jugador de San Francisco en casa desde mayo de 2021. Cabe recordar que su primer imparable en Grandes Ligas lo conectó el 26 de mayo frente a los envíos del lanzador venezolano Eduardo Rodríguez, de los Arizona Diamondbacks.
Por recomendación de su organización en Estados Unidos, el guardabosques se sumó a la tropa capitalina para actuar durante el invierno con la intención de mantenerse en acción todo el torneo. El toletero aclaró que “vengo sin restricciones de ningún tipo, pero eso puede cambiar por todo lo que está pasando”, en referencia a las discusiones del contrato colectivo en MLB, subrayando que “el objetivo es seguir desarrollándome, en el beisbol siempre hay algo qué aprender, algo qué mejorar y yo salgo a ser siempre mejor todos los días”.
Durante el período en el que obtuvo la distinción semanal, Bericoto lideró la liga en carreras impulsadas con 12, anotadas con 8, cuadrangulares con 3 y bases alcanzadas con 22. Sus registros en esos seis encuentros se fijaron en un promedio de .480, con un porcentaje de embasado de .581, un slugging de .880 y un OPS de 1.461, confirmando el impacto de su incorporación a la alineación caraquista.





