El emblemático Stadio Giuseppe Meazza, conocido mundialmente como San Siro, ha comenzado a trazar la recta final de su historia tras más de un siglo de existencia. En una rueda de prensa celebrada en el Castillo Sforzesco de Milán, las dirigencias del AC Milan y del Inter de Milán mostraron formalmente la propuesta arquitectónica de su nueva casa compartida.
El futuro recinto ya cuenta con un acuerdo comercial para sus derechos de denominación, por lo que pasará a llamarse Generali Stadium desde la jornada de inauguración, tras concretarse la alianza con la firma aseguradora italiana.
La jornada estuvo marcada también por la reacción de la hinchada. Momentos antes de iniciar el acto oficial, un grupo de aficionados del Inter irrumpió en el patio central del recinto histórico para desplegar una pancarta con la consigna “nunca apagarán las luces de San Siro” y manifestarse al grito de “manos fuera de San Siro”.
Pese a las protestas, los clubes reafirmaron su determinación de llevar adelante una obra integral que ocupará un espacio de aproximadamente 281.000 metros cuadrados, donde se erigirá una estructura rodeada por 80 formas diamantadas de 60 metros de altura en los extremos y un techo de doble curvatura.
Los reconocidos estudios de arquitectura Foster + Partners y Manica, responsables de recintos como Wembley o el estadio de Lusail, lideran este diseño. Durante la presentación, David Manica explicó el concepto detrás del plano al señalar que “siempre es un desafío diseñar un edificio que reemplace un proyecto querido” y puntualizó que la filosofía de trabajo se resumió en “misma alma, edificio diferente”.
En ese sentido, el arquitecto enfatizó la carga emocional del recinto actual al afirmar que “el San Siro es una sensación, más que un edificio, es una sensación” y que el objetivo principal consistió en “impulsar esa sensación y trasladarla al edificio”.
Diseño acústico e impacto económico para los clubes de Milán
El interior del inmueble contará con un aforo de 71.500 localidades distribuidas en dos niveles superpuestos en un anillo continuo de 360 grados, a diferencia de las tres gradas independientes del inmueble original. La cercanía respecto al terreno de juego buscará potenciar la atmósfera de los partidos mediante pendientes que alcanzarán los 37 grados.
Manica detalló que “el alma de este proyecto son realmente las dos curvas” y agregó que fueron concebidas como “dos muros de gente” que se proyectan hacia las porterías. El especialista concluyó que “la primera fila de las curvas en realidad está más cerca que en el edificio actual”, por lo que “esa intensidad del ambiente se verá reinforced” mediante una acústica preparada para maximizar el sonido del público.
Por su parte, Norman Foster reflexionó sobre la identidad de las tribunas traseras al cuestionar “¿cómo tomas la leyenda de San Siro y cómo construyes a partir de eso?”. El arquitecto británico indicó que “quizá la esencia sean los aficionados en los dos extremos detrás de la portería, ‘las curvas’”, razón por la cual en el nuevo trazado “la forma es baja en el cuerpo y se eleva en cada extremo”.
La infraestructura exterior integrará iluminación LED interactiva capaz de proyectar imágenes sobre la fachada, mientras que el edificio principal reposará sobre un podio que albergará estacionamientos subterraneanos, tiendas oficiales y el museo conjunto.
El calendario institucional prevé que los trabajos de edificación arranquen en 2028 en los terrenos de un estacionamiento contiguo, lo que permitirá a las escuadras continuar compitiendo en el Giuseppe Meazza hasta el estreno fijado para la temporada 2031-32, de cara a la Eurocopa 2032.
Una vez operativo el nuevo estadio, el inmueble histórico será demolido en su mayor parte. La inversión conjunta supera los 1.000 millones de euros, sumados a los 197 millones destinados a la compra de la parcela actual, con una proyección de ingresos anuales estimada en 180 millones de euros para cada institución gracias a la explotación comercial continuada.





