El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, advirtió este lunes en la Universidad de El Cairo sobre la creciente división y polarización internacional, al tiempo que exigió el cese inmediato de la guerra en Gaza, pronunciamiento que hizo a dos meses de concluir su mandato de diez años al frente del organismo.
Durante una conferencia en la sede universitaria, el diplomático portugués, que se encuentra en Egipto de visita oficial, reclamó la aplicación integral del plan de paz, la entrada sin trabas de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y el cumplimiento vinculante de las órdenes de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para frenar lo que calificó de «devastación sin parangón».
«La escala y la intensidad de las muertes y el nivel absoluto de destrucción en un área tan densamente poblada y confinada no se parecen a nada que haya presenciado en mis años como secretario general», aseveró Guterres en referencia a la Franja ante diplomáticos y docentes.
Tras reiterar su condena a los ataques del movimiento palestino Hamás del 7 de octubre de 2023, insistió en que «nada puede justificar lo que siguió después para los gazatíes» ni el «desmantelamiento sistemático de las bases de la vida palestina».
Asimismo, advirtió de que no habrá paz en Oriente Medio mientras «se nieguen los derechos legítimos» de su población, ni se garantice la solución de los dos Estados, hoy «en peligro de ser liquidada».
El acto supuso el regreso del máximo responsable de Naciones Unidas a la universidad cairota, que no visitaba desde febrero de 2017 -semanas después de iniciar su mandato-, en una comparecencia enmarcada en los actos por el Día de la ONU en la que repasó diez años de mandato marcados por las guerras, la pandemia y la emergencia climática.
El responsable de la ONU reivindicó además para la región una «nueva arquitectura de seguridad» sustentada en el diálogo directo entre países soberanos y agradeció el papel mediador de Egipto, tanto en la guerra de Gaza como en la acogida de desplazados de la guerra en Sudán, la cual tachó de pugna «alimentada por actores externos».
En el plano económico, Guterres vinculó estos conflictos armados con la inflación y la inestabilidad global por lo que urgió a reformar el sistema financiero internacional para no asfixiar a los países en desarrollo con el sobreendeudamiento.





