El diputado a la Asamblea Nacional, Miguel Pérez Abad, afirmó que el proceso de reactivación energética en Venezuela proyecta un impacto dinamizador sobre el mercado laboral, estimando la creación de aproximadamente 400 mil puestos de trabajo — entre directos, indirectos y derivados — por cada 10 mil millones de dólares que ingresen al sector petrolero nacional.
Pérez Abad destacó que la reciente reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la firma de acuerdos bilaterales y Contratos de Participación Productiva (CPP) brindan la estabilidad jurídica necesaria para atraer capitales internacionales. Explicó que esta dinámica no solo impactará a las áreas de extracción, sino a toda una cadena de servicios e infraestructura asociada.
«Por cada 10 mil millones de dólares se calculan entre 300 y 360 mil empleos directos e indirectos, a los que se suman cerca de 100 mil puestos en sectores derivados como hotelería, salud, transporte y comercio. Estamos hablando de unos 400 mil empleos redondos», precisó el parlamentario, al tiempo que proyectó que un flujo de inversión a mayor escala multiplicará de forma histórica estas oportunidades de ocupación en todo el territorio nacional.
Adecuación tributaria y formación de talento
El legislador enfatizó que la reactivación de los campos petroleros, particularmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, ya ha comenzado a demandar mano de obra especializada en áreas de ingeniería y planificación. Ante este panorama, subrayó la urgencia de reentrenar a los trabajadores locales y establecer alianzas con universidades y centros de formación para capacitar a la fuerza laboral en nuevas tecnologías.
Asimismo, Pérez Abad hizo un llamado a revisar el marco fiscal para el empresariado nacional, con el objetivo de elevar la competitividad de las industrias locales frente a los estándares de la región.
«Así como se hicieron ajustes en la legislación para incentivar la inversión energética, el sector privado nacional requiere un entorno tributario adecuado, con cargas fiscales alineadas a los promedios regionales de entre 28% y 32%, lo que permitirá a nuestras pequeñas y medianas empresas incorporarse con éxito a la cadena de valor», concluyó.





