Las máquinas «comieron» ya los últimos apartamentos sin que pudieran encontrarse los cuerpos que, durante tres meses, los familiares buscaron sin tregua / Texto y fotos: Vanessa Davies y José Gregorio Yépez
Un hombre lloraba a las 6:00 pm de este sábado 26 de septiembre mientras observaba los despojos de los edificios de Misión Vivienda levantados hace casi 20 años por la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe 26), en Tanaguarena, y demolidos por los terremotos del 24 de junio. Dicho en el argot de quienes buscaron durante tres meses los cuerpos de sus seres queridos con la ayuda de topos, las máquinas terminaron de «comer» los apartamentos y no encontraron los cadáveres que debían estar allí. Por eso, ese hombre lloraba en silencio. Las preguntas de rigor: ¿Ir a los silos, a ver las fotografías de las víctimas que allí llegaron? ¿Buscar en algún cementerio?
En otro de los campamentos improvisados alrededor de las ruinas, una mujer solo miraba el horizonte, una media hora antes de que la luna saliera. Tampoco hubo respuesta para ella luego de meses de desvelos y espera.
Familiares del niño Jhoniel, que trabajaron incansablemente de madrugada y estaban convencidos de que él se encontraba en la cancha de la estructura colapsada, terminaron con las manos vacías.


Grupos de personas se reunieron entre los escombros que falta por recoger, al atardecer de este 26 de septiembre, para conversar sobre la decepción, plantearse hipótesis y pensar qué hacer. ¿Dónde están sus seres queridos? Dos días antes, ya una abuela se enfrentó a la realidad de que una de sus nietas no aparecería.
Hace dos meses faltaban al menos 60 cuerpos en la torre G de la Opppe 26, calcula una de las mujeres que se sembró día y noche en esta zona. Lamenta que no se hizo un censo desde el principio para saber cuántas personas estaban entre las cabillas y el concreto, y lo compara con lo que sucedió en un edificio privado en el que también estuvo presente para sacar a varios familiares: al elaborar la lista, fue más fácil la pesquisa.


Suma de voluntades en Caribe
Por lo pronto, el esfuerzo de los topos se centra en residencias Caribe, una mole enclavada en Tanaguarena que tenía los sótanos inundados y en cuya estructura naufragaron, según se presume, varias decenas de personas.
Un familiar que prosigue la búsqueda relata que «el muchacho de los drones», Taylort Villarreal, de la empresa Golden Touch, determinó distintos puntos en los que habría cuerpos. Esos puntos están marcados con color naranja, como una orientación para los topos.
Varias organizaciones de rescatistas, como Máquina de Guerra y Topos Adrenalina, además de voluntarios internacionales como Tatiana y Alejandro, unieron fuerzas para abordar este conjunto en el que quedan dos torres de escaleras, una edificación caída y otra que aparentemente se sigue moviendo.





