El papa León XIV se pronunció sobre la clasificación de los Medias Blancas de Chicago a la postemporada de las Grandes Ligas de Béisbol. Ante la interrogante de si la sorpresiva clasificación del equipo de su ciudad natal se debía a una intervención divina, el pontífice prefirió evitar una atribución directa. Con una sonrisa radiante frente a los periodistas a bordo del avión papal rumbo a Francia, la máxima autoridad de la Iglesia católica respondió “sin comentarios” al ser cuestionado sobre si el logro del conjunto de la División Central era un hecho milagroso.
A pesar de su prudencia habitual para evitar favoritismos marcados en el ámbito deportivo, el obispo de Roma no ocultó su entusiasmo por el hito alcanzado por la novena de Illinois. Nacido y criado en Chicago, el líder religioso reafirmó su apego a la ciudad al señalar que “en Chicago pasan grandes cosas”. Esta cautela en sus declaraciones responde a episodios anteriores donde sus preferencias personales provocaron controversia en el deporte internacional.
Durante el verano pasado, la postura neutral del máximo representante eclesiástico se vio comprometida al manifestar que “el papa es para todos los equipos”, pero posteriormente añadió de manera personal su simpatía por el Real Madrid. Dicha declaración generó malestar entre los seguidores del Fútbol Club Barcelona al involucrarse en una de las rivalidades más encendidas del deporte global, momento que la institución madrileña difundió en sus plataformas digitales.
La agenda deportiva del pontífice entre el baloncesto y el tenis
El interés del pontífice no se limita únicamente al béisbol de las Grandes Ligas, pues también sigue de cerca la actualidad del baloncesto universitario estadounidense. En relación con el partido que disputarán la Universidad de Villanova y Notre Dame en territorio romano el próximo 1 de noviembre, el papa destacó el apoyo de la afición hacia su antigua casa de estudios al expresar que “me dicen que de la gente que va al partido, el 90% es de Villanova y el 10% de Notre Dame, así que la voz del pueblo de Dios será muy fuerte del lado de Villanova”.
Asimismo, la máxima autoridad vaticana ha compartido abiertamente su afición por el tenis profesional y recreativo. En declaraciones ofrecidas a la Orden de San Agustín en 2023, la autoridad eclesiástica comentó “me considero bastante un tenista aficionado”, práctica que mantiene de manera constante en la residencia de Castel Gandolfo. Durante un encuentro en el Vaticano con el tenista italiano Jannik Sinner, al recibir la invitación para intercambiar algunos golpes en el recinto, la respuesta papal fue un rotundo “mejor no”, priorizando la conservación de las antigüedades presentes en el lugar.





