El eventual acceso a un nuevo financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo obligará a Venezuela a reestructurar sus atrasos crediticios con la entidad. «Venezuela no tiene deudas con el Fondo Monetario y con el Banco Mundial, por lo menos una de las pocas a las que no le debemos, pero con el BID nosotros sí tenemos una deuda, estamos en impago o en default, como se conoce en inglés, y por eso me imagino que ante este planteamiento de un préstamo, probablemente ese préstamo, hay que ver, como decimos, la letra pequeña, ese préstamo le debe venir a lo mejor con el reconocimiento de la deuda anterior, algunos pagos previos», indicó el economista Asdrúbal Oliveros.
Para hacer frente a estos compromisos preliminares, el Ejecutivo evalúa ajustar el flujo de moneda extranjera en el mercado interno. «Se ha comentado que en este mes de septiembre la liquidación de divisas, se plantea reducirse la liquidación a los privados, a los bancos, para empezar a hacer frente a la deuda con los multilaterales, entonces probablemente haya una negociación», señaló el socio director de Ecoanalítica sobre la oferta bancaria.
La reactivación del crédito dependerá de la aprobación formal por parte de las autoridades del organismo multilateral. «Pero bueno, el directorio que es al final el que toma estas decisiones, probablemente estará exigiendo más detalles, mayor compromiso de Venezuela, probablemente cómo va a ser tratada la deuda vieja para poder acceder a ese nuevo préstamo», concluyó Oliveros sobre los requerimientos exigidos al país.





