El presidente Miguel Díaz-Canel impulsó un paquete de 175 medidas que abre sectores clave al capital privado y recorta el peso del Estado.
Es la respuesta de La Habana a una crisis sin salida y a la máxima presión de Estados Unidos, y el mayor giro de mercado en la isla en décadas.
Durante más de seis décadas, el Estado cubano controló casi todos los aspectos de la economía.
Esta semana, en medio de una crisis sin salida y de una presión cada vez mayor de EEUU, el Gobierno de Miguel Canel dio un giro que hace algunos años habría resultado impensado: abrir franjas de la actividad al capital privado.
El Partido Comunista respaldó el paquete el miércoles 17 de junio y la Asamblea Nacional debe convertirlo en ley.
Estas son las claves de qué cambia y quiénes están detrás de la decisión:
¿Qué aprobó Cuba?
El paquete, compuesto por 175 medidas que el primer ministro, Manuel Marrero, detalló este jueves 18 de junio ante los diputados, habilitaría el desarrollo inmobiliario privado, permitiría convertir empresas estatales en sociedades comerciales con acciones y participaciones, abriría a bancos privados un sistema financiero hasta ahora en manos del Estado y recortaría la burocracia —incluida una reducción de 27 a 21 ministerios— para el sector privado.
También equipara a los cubanos residentes en el exterior con los inversores extranjeros y, según el plan oficial, dejaría que los municipios importen y exporten.





