El papa León XIV afirmó que la Iglesia no puede guardar silencio frente a la situación de las personas que son abandonadas en el mar. El pronunciamiento fue realizado durante un discurso en el muelle de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria, lugar al que el pontífice arribó con el propósito de visibilizar la problemática de la migración.
El pontífice estadounidense, quien se convirtió en el primero en realizar una visita a estas islas españolas, se trasladó desde Barcelona hacia Gran Canaria, territorio que describió como un punto al que llegan vidas heridas y despojadas de casi todo, a excepción de su dignidad. En ese contexto, recalcó el deber de la institución eclesiástica de no callar ante dicha realidad.
Desde las instalaciones de Arguineguín, enclave que en el año 2020 recibió la denominación del «puerto de la vergüenza» tras registrarse el hacinamiento de más de 2.300 migrantes durante varias jornadas, el papa cuestionó si se ha sabido reconocer a Cristo en los ciudadanos que desembarcan con secuelas de miedo, hambre y violencia, luego de haber transitado por el desierto, la noche y el mar.





