Ante el creciente aumento de centros educativos en Venezuela que han optado por restringir de manera general el ingreso o uso de teléfonos celulares y otros dispositivos tecnológicos durante este año escolar, la organización Cecodap presentó una seria advertencia. La institución señala que la preocupación por el bienestar y la convivencia es legítima, pero cuestiona si las respuestas uniformes y exclusivamente restrictivas son compatibles con el derecho a la educación y el desarrollo progresivo de la autonomía de los niños, niñas y adolescentes.
Para la organización, la discusión no debería reducirse a elegir entre permitir el uso de dispositivos sin criterios o prohibirlos de forma absoluta. El verdadero desafío consiste en «diseñar reglas escolares que respondan a una finalidad pedagógica y de protección, considerando la edad, el nivel de desarrollo, las capacidades evolutivas y las distintas necesidades de los estudiantes». En este sentido, destacan que «identificar un problema no significa que toda solución deba traducirse en una prohibición absoluta, uniforme o desvinculada» del contexto real en el que crecen los estudiantes.
Asimismo, Cecodap enfatiza la necesidad de mirar el país en su diversidad, ya que existen profundas diferencias territoriales en el acceso a la conectividad. Para muchos niños en zonas rurales o comunidades fronterizas, la tecnología no es una distracción cotidiana, sino una oportunidad escasa de acceso a información y aprendizaje; aplicar medidas homogéneas en realidades tan desiguales corre el riesgo de profundizar la exclusión escolar.
Por ello, la institución recomienda sustituir las prohibiciones generales por reglas diferenciadas y flexibles, incorporar la alfabetización digital dentro de las estrategias de convivencia y priorizar los enfoques pedagógicos frente al incumplimiento de las normas. El exhorto final recuerda a las comunidades educativas y a las autoridades que la escuela debe seguir siendo un espacio protegido, bajo la premisa de que «proteger no puede significar aislar a niños, niñas y adolescentes de las herramientas que forman parte de su presente y de su futuro».





