Un diccionario de palabras usadas en la crisis venezolana incluiría, sin dudarlo, «emprendimiento» y «resiliencia». En el país se puso de moda hablar de emprendimiento. Pero para las universidades venezolanas esto es mucho más que un capricho del momento, o una obligación porque las circunstancias así lo imponen. Este jueves, durante el Encuentro de Cátedras y Centros de Emprendimiento e Innovación Universitaria celebrado en la UCV por iniciativa de la Cátedra UCV Emprende, un punto unió a universidades tan distantes geográfica y académicamente como la Universidad de Carabobo y la Universidad Santa María (USM): la visión del emprendimiento como materias, planes de estudio, actitud y convicción.
En todos los programas de la USM se han incorporado contenidos de liderazgo y emprendimiento, explicaron los profesores Constanza González y Nicolás Peña. En la Universidad Simón Bolívar se intentó avanzar hasta aprobar como tercera vía de grado la presentación de un modelo de negocios, detalló la profesora Maribel de Pepe, vicepresidenta del Parque Tecnológico Sartenejas. La USB, que ha visto perder su capital profesoral en el torbellino de la crisis venezolana, ha dedicado al emprendimiento un espacio importante, hasta el punto de pasar a la atención personalizada, recibir a grupos de emprendedores y montar un plan a 12 semanas. Esto, aclaró Pepe, no quiere decir que no atienden a los emprendedores con las llamadas ideas servilleta.
La Red y la Zona Económica
Crear una red universitaria de emprendimiento y constituir una zona económica especial universitaria son dos ideas que defiende la profesora Yudi Chaudary, directora de UCV Emprende. «Necesitamos hacer todo lo que podamos para construir estos nodos que van a permitir que las universidades se fortalezcan» y desarrollen «emprendimientos realmente efectivos», indicó Chaudary.
Se debe superar la idea de que es un tema coyuntural, insistió. «Es estructural si nosotros lo vemos como cultura para poder desarrollar nuestro país».
La zona económica especial universitaria la propone el profesor Dilio Hernández, director del CIAP, con la sugerencia de formalizar un consorcio que hermane a las universidades con las empresas y el gobierno. «Busca que tengamos fortalezas en la adquisición de todos los equipos tecnológicos para las universidades, además de la alianza necesaria, porque podemos disminuir los costos y llegar a un acuerdo con el gobierno y los entes productivos», puntualizó Chaudary.
UCAB: «Enamorarnos de los problemas»
Para Hirwing González, directora de formación del Centro de Innovación y Emprendimiento de la UCAB, «las universidades tienen que formar emprendedores porque tenemos un país lleno de problemas». Alguien puede tener mucho conocimiento, «pero si no lo conectas con la solución se problemas se convierte en un libro en una biblioteca, una tesis agarrando polvo».
González reflexiona que las universidades se enamoran del conocimiento, «pero tenemos que enamorarnos de los problemas, tenemos que ver qué está sucediendo y darle respuesta a la necesidad».
Para un proyecto como la zona económica especial universitaria parece que llegó el momento, razonó, porque hay una ventana de oportunidad. Insta a aprovechar el momento para definir el marco jurídico que proteja a todos los actores, y llama a «enamorar el Estado para que sea el habilitador y quite las trabas del emprendimiento».
Mejores condiciones es uno de los requisitos sobre los cuales llamó la atención Hernández. Se necesita «exoneración del Impuesto Sobre la Renta 100 %, tarifas especiales, reducción de otros impuestos, entre otras medidas. «La carga impositiva se lleva 60 % y 70 % de lo que uno genera», estimó.





