En una contundente comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia, la Procuradora General de la República de Venezuela, Arianny Seijo Noguera, reafirmó que el Acuerdo de Ginebra de 1966 constituye el único instrumento jurídico válido y vigente para resolver la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba. Durante su intervención, la jurista fue enfática al señalar que “la cuestión real de la controversia es la obligación en virtud del acuerdo de Ginebra de 1966 de buscar una solución mutuamente satisfactoria”, rechazando cualquier intento de validar procesos que las partes acordaron superar en el siglo XX.
La argumentación venezolana subrayó la nulidad absoluta del Laudo Arbitral de 1899, calificándolo como un acto írrito nacido del fraude y la coacción. Seijo Noguera recordó a los miembros de la Corte que “no se puede subsanar lo que nació de la ilicitud y del fraude”, al tiempo que denunció la asimetría histórica en la que se encontraba el país frente a la corona británica. Según la Procuradora, “un país devastado por la guerra no estaba en condiciones de enfrentarse a la mayor potencia naval y militar del mundo en aquella época”, por lo que considerar la conducta de Venezuela en ese entonces como una aceptación del laudo resulta, a su juicio, una proposición irracional y contraria a la justicia.
Uno de los puntos más críticos de la jornada fue la denuncia sobre la violación del principio de igualdad de armas. La Procuradora reveló pruebas documentales que demuestran una cooperación exclusiva entre el Reino Unido y Guyana para restringir el acceso de Venezuela a archivos fundamentales. “Esto constituye una grave violación del principio de igualdad de armas”, afirmó Seijo Noguera, señalando que existen registros que confirman cómo las autoridades británicas proporcionaron material confidencial a la contraparte mientras impedían su revisión a los expertos venezolanos.
Finalmente, la representación venezolana lamentó que Guyana haya recurrido a descalificaciones en lugar de fundamentos sólidos. Arianny Seijo Noguera concluyó ratificando que el Acuerdo de Ginebra no se celebró porque una de las partes viviera en una fantasía, sino porque ambas reconocieron que el camino a seguir era el consenso. “Venezuela está dispuesta a resolver la controversia territorial con Guyana, pero dicha solución debe lograrse de conformidad con el único marco jurídico válido que rige la controversia”, sentenció, reafirmando el compromiso del país con el derecho internacional.





