El sector exportador venezolano enfrenta un margen de crecimiento desaprovechado debido a limitaciones estructurales que impiden alcanzar los niveles de comercialización externa de años anteriores. Gustavo González Velutini, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX), informó que, aunque el país posee una capacidad instalada para exportar hasta 8.000 millones de dólares, las cifras actuales apenas oscilan entre los 2.300 y 2.500 millones.
Durante su intervención en la conferencia «Venezuela como el epicentro de la nueva doctrina Monroe 2.0: impactos energéticos», Velutini destacó que el sector de hidrocarburos se ha consolidado como el protagonista de la dinámica económica en este 2026. No obstante, señaló que la manufactura y otros rubros no petroleros encuentran barreras críticas para su expansión.
El representante de AVEX subrayó la existencia de mercados cercanos que Venezuela podría surtir con mayor eficiencia que los proveedores actuales. Mencionó específicamente los casos de Guyana y Brasil, donde la proximidad geográfica ofrece una ventaja competitiva que no se está capitalizando plenamente.
«Guyana importa insumos de construcción desde China estando al lado de Venezuela, y Brasil podría surtirse más rápido desde territorio venezolano», ejemplificó Velutini, aludiendo al potencial logístico subutilizado.
Sin embargo, el dirigente gremial reconoció que la baja frecuencia de transporte marítimo complica el posicionamiento de los productos nacionales en las rutas globales.
«Nosotros no somos un gran país generador de carga; las líneas navieras nos dejan así como ser uno más del montón», afirmó en entrevista para el programa Análisis de Entorno.
Para la asociación de exportadores, la brecha entre la capacidad instalada y la exportación real se debe a tres factores determinantes que encarecen el producto venezolano y limitan su competitividad en los anaqueles internacionales:
- Falta de financiamiento: La ausencia de créditos bancarios para la producción a gran escala impide el cumplimiento de pedidos internacionales masivos.
- Alta carga impositiva: Los tributos internos elevan el costo final de los bienes, dificultando la competencia por precios en el extranjero.
- Acuerdos comerciales: La necesidad de establecer y mejorar tratados internacionales que faciliten el ingreso de productos venezolanos a nuevos mercados sin aranceles punitivos.
Velutini concluyó que, de resolverse estos nudos críticos, el país podría recuperar su posición como un proveedor confiable y diversificado en la región, reduciendo la dependencia exclusiva de los ingresos energéticos que dominan la balanza comercial en el presente año.






