El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) investiga como un acto de «terrorismo relacionado con el Estado Islámico (EI)» el lanzamiento fallido de un artefacto explosivo improvisado frente a Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde Zohran Mamdani, durante las protestas del pasado fin de semana, según confirmó este lunes la comisionada de policía, Jessica S. Tisch.
«Los resultados de las pruebas preliminares determinaron que estos no eran artefactos de broma ni bombas de humo. Eran artefactos explosivos improvisados que podrían haber causado lesiones graves o la muerte», afirmó la comisionada.
Tisch explicó, en una rueda de prensa celebrada frente a la propia residencia, que uno de los artefactos contenía la sustancia «triperóxido de triacetona, conocida como TATP«, un explosivo casero «peligroso y altamente volátil».
La comisionada dijo que darán más información de los resultado de la investigación a lo largo de la jornada y que en este momento no tienen «ninguna información que conecte esta investigación con lo que está sucediendo en Irán». Dos personas están detenidas por su presunta participación en el enfrentamiento, pero no han sido acusadas formalmente, declaró Tisch.
Los hechos ocurrieron el sábado durante una tensa jornada en la que coincidieron la protesta antimusulmana liderada por el agitador de extrema derecha Jake Lang y una contraprotesta en apoyo a la comunidad islámica, coincidiendo con el mes sagrado del Ramadán.
Mamdani dijo hoy que ni él ni su esposa, Rama Duwaji, estaban en la residencia cuando ocurrió el ataque.
«Dos hombres, Amir Balat e Ibrahim Kayyumi, viajaron desde Pensilvania e intentaron traer violencia a la ciudad de Nueva York. Se sospecha que vinieron aquí para cometer un acto de terrorismo», anotó el alcalde de la Gran Manzana, quien dijo que hay vídeos en los que se ve cómo estos dos individuos lanzaban los artefactos hacia la protesta.
En lo referente a la marcha antimusulmana, Mamdani la describió como una «vil protesta arraigada en la supremacía blanca titulada».
«Soy el primer alcalde musulmán de nuestra ciudad. La intolerancia antimusulmana no es nada nuevo para mí, ni lo es para el millón o más de neoyorquinos musulmanes que conocen esta ciudad como su hogar. Si bien encontré esta protesta atroz, no vacilaré en mi creencia de que se debe permitir que ocurra. La nuestra es una sociedad libre donde el derecho a la protesta pacífica es sagrado», anotó






