Acá se detallan los tres casos más comunes

Cuando un gato llora o maúlla es porque quiere comunicar algo que es sumamente importante para él, y no dejará de maullar hasta que el humano lo haya entendido y atendido su necesidad.

Pero si un gato llora y le salen lágrimas reales ¿qué significado tiene?

1.- Lágrimas claras.

Si el gato está lagrimeando, pero sus lágrimas son claras, y su ojo no se ve enfermo, puede en este caso tenga una partícula de polvo, que le este molestando, como no pueden utilizar sus manos como lo hacen los humanos ello expulsan cualquier objeto extraño del ojo a través de las lagrimas. Esta patología no necesita tratamiento.

Sin embargo, es recomendable pasarle un papel absorbente suave por el ojo afectado, si el problema persiste por más de un día recurrir a un veterinario.

2.- Lagrimal bloqueado.

El tubo lagrimal es un tubo ubicado en la esquina del ojo las cuales dirige las lágrimas hacia la nariz, evitando su expulsión por el ojo. Pero cuando se encuentra obstruido el exceso de lágrimas bajan por el ojo mojando el pelaje de la cara del gato, convirtiéndolo en un foco de infecciones e irritaciones en la piel. Puede venir acompañado de costras y enrojecimiento de la piel. Las causas más comunes de estos casos pueden ser las siguientes:

Resultado de algún cuadro infeccioso como conjuntivitis, el cual deja el ojo debilitado. Heridas causadas por las peleas entre gatos.

Pestañas que crecen internamente dentro del ojo. Los gatos de cara achatada como los persas, son muy susceptibles a sufrir de este problema, por lo que se recomienda prestar la atención necesaria al caso. Su tratamiento dependerá de la causa del bloqueo, comúnmente no es tratado al menos que presente un problema para la visión del gato, si se presenta una infección y/o inflamación el veterinario decidirá el tratamiento adecuado para solventar la situación. Si es una pestaña que crece por dentro y lastima el ojo, lo más recomendable en este caso es la cirugía.

3.- Lagrimas con color.

Si se presenta secreciones con tonos como amarillos o verdes, se está ante una infección, y pueden ser las siguientes: El gato padece de alguna alergia o resfriado; también puede deberse a una infección aguda.

En estos casos es recomendable la visita al veterinario, es muy importante la visita a tiempo, ya que de no ser tratado el problema temprano se puede exponer al felino a la ceguera.