Un experimento examinó los factores que influyen en la forma, el esfuerzo y el éxito de las interacciones perro-humano en una tarea de objetos ocultos

Dada la notable sensibilidad de los perros a las vocalizaciones, gestos y miradas humanas, un nuevo estudio efectuado por investigadores de la Universidad de Jena, en Alemania, sugiere que 30.000 años de domesticación y coevolución con los humanos pueden haber causado que los perros desarrollen principios de comunicación similares, una teoría conocida como la hipótesis de la domesticación.

En tal sentido, los investigadores emplearon 30 parejas de perros y propietarios, los investigadores se centraron en un comportamiento comunicativo llamado exhibición, en el que los perros captan la atención de un compañero comunicativo y lo dirigen a una fuente externa.

Mientras el propietario esperaba en otra habitación, un investigador escondió, delante de un perro participante su juguete favorito en una caja. Cuando el dueño entró en la habitación, el perro tuvo que mostrarle dónde estaba escondido el juguete.

Si el propietario localizaba con éxito el juguete ambos podían jugar como recompensa. Los participantes fueron evaluados en dos condiciones: una que requería una visualización más precisa, y otra enfocada a mostrar en una dirección general.

Los investigadores no encontraron evidencia que sugiera que los perros se adhieran al principio de menor esfuerzo, ya que usaron la misma energía en ambas condiciones de la prueba. Sin embargo, apuntan los investigadores, esto podría haber sido el resultado de la influencia de los propietarios en el esfuerzo de sus perros.

Además, a pesar de realizar esfuerzos similares, los perros adaptaron sus estrategias comunicativas para ser más o menos precisos, dependiendo de las condiciones.

Los resultados indican que un factor crucial que influye en el esfuerzo y la precisión de la comunicación de los perros es el comportamiento de su propietario.

Aunque los investigadores no encontraron efectos de la comunicación de hechos históricos o el principio de menor esfuerzo, el estudio actual indica por primera vez que los propietarios pueden influir en la precisión y el éxito de su perro.

“Nos sorprendió que el estímulo aumentara los errores en la precisión de los perros. Esto podría tener un impacto en el entrenamiento de perros y guías en campos donde los perros son profesionales. Los estudios futuros deberían centrarse en los efectos complejos de la influencia del dueño y las mejores estrategias para adiestradores que se comunican con un perro”, manifestó Juliane Bräuer, autora principal y jefa del laboratorio DogStudies Lab en la Universidad de Jena.