Algunas de las sustancias parasiticidas pueden ser tóxicas para los insectos y los crustáceos, y algunos también podrían ser considerablemente persistentes en el medio ambiente

El pasado mes de abril, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), informó de que revisaría el modelo de evaluación de los riesgos ambientales de los parasiticidas veterinarios utilizados en animales de compañía.

En tal sentido, la EMA sacó a consulta pública un documento en el que reflexiona sobre la necesidad de un cambio en el sistema de evaluación de los parasiticidas veterinarios en animales de compañía. Esta consulta culminará a finales del mes de octubre de 2020.

Este cambio en la evaluación de riesgos ambientales de los parasiticidas estaría promovido por algunos estudios científicos que apuntan que, en los últimos años, han aumentado tanto el número de animales de compañía (perros y gatos en áreas urbanas) que según la Agencia eran 140 millones en la Unión Europea (UE) en 2018, como el uso de ciertos ectoparasiticidas en mascotas, debido a su popularidad y eficacia en la prevención de enfermedades.

Desde la EMA explican que un mayor número de animales tratados, podría suponer un aumento en la exposición ambiental para este tipo de sustancias, que podría ser mayor de la estimada, por lo que habría que revisar si está por encima de los niveles ambientalmente seguros establecidos.

La preocupación de la EMA por renovar el modelo de evaluación de riesgos ambientales va en consonancia con la industria de sanidad animal europea, cada vez más concienciada en esta materia.

Ante tal situación, surgen iniciativas innovadoras en compañías farmacéuticas veterinarias como Dechra, que ha decidido apostar por la alimentación sostenible de los animales de compañía, ofreciendo proteína procedente del krill y pescado certificado, precisamente para luchar contra problemas medioambientales como el cambio climático.

Asimismo, la EMA señala que algunos estudios han destacado un posible vínculo entre la muerte de los polluelos de aves y el tratamiento de los perros con parasiticidas. La muerte de estos podría estar relacionada con la exposición directa de la piel de los polluelos con insecticida acumulado en pelo de perro que las aves habrían utilizado para construir sus nidos.