El astronauta, de 88 años de edad, contó que sigue impresionado por el tamaño de las rocas que vieron en algunos de los cráteres de la Luna

A medida que la Tierra se volvía pequeña debajo de su nave espacial, el comandante del Apolo 10, , hizo una petición inusual al centro de control de misión.

Era el año 1969, y su nave fue la primera en equiparse con una cámara a color, que transmitía imágenes en vivo a una sorprendida audiencia global.

Stafford, quien ahora tiene 88 años, es el último sobreviviente de la tripulación.

“Dije: ‘¿Crees que podrías llamar a Londres y decirle al presidente de la Sociedad de la Tierra Plana que está equivocado?'”, cuenta.

Foto: hodinkee.com

Fue uno de los momentos de distención durante una misión de suma importancia: esta semana, hace 50 años, el Apolo 10 se puso en marcha para finalizar los preparativos para el alunizaje del Apolo 11.

La misión del Apolo 10 allanó el camino para el “gran salto para la humanidad” de Neil Armstrong, dos meses después, un hito histórico y una colosal victoria geopolítica para Estados Unidos en plena Guerra Fría. 

Snoopy a la Luna

Stafford fue parte de la misión del Apolo 10 llevada a cabo entre el 18 y el 26 de mayo, en 1969.

La misión se convirtió en sinónimo de Snoopy y Charlie Brown para el público, porque la tripulación compuesta de tres hombres nombró a sus módulos lunares y de comando como los icónicos personajes de dibujos animados. 

“La NASA desarrolló una relación con Charles Schulz, quien dibujó Peanuts”, explicó.

Se dice que los nombres causaron cierta consternación entre la administración de la NASA, que en consecuencia, eligió “Eagle” y “Columbia” para el Apolo 11.

La misión no pudo ver la Luna hasta que estuvo sobre ella, porque estuvo eclipsada por la Tierra en su trayectoria.

“Fue un poco extraño ir a un lugar que no pudimos ver”, dice. 

El grupo vivió también un momento de terror cuando el módulo Snoopy comenzó a girar por unos segundos, antes de que el piloto recuperara el control. Se escuchó a la tripulación decir varias groserías en las transmisiones televisivas a todo Estados Unidos.

Sobre si alguna vez experimentó miedo durante la misión, Stafford dijo: “No, yo era un piloto de combate, un piloto de prueba; estaba acostumbrado a correr riesgos”.

Pero, al iniciar el viaje, recuerda haber mirado cómo la Tierra se iba reduciendo.

“Pensé: ‘Wow, va a ser un largo viaje hoy'”.

Mantener las cosas simples

Stafford dice que sigue impresionado por el tamaño de las rocas que vieron en algunos de los cráteres de la Luna, que comparó con los estadios modernos, como el Superdome en Nueva Orleans.

En su viaje de vuelta a la Tierra, la tripulación del Apolo 10 alcanzó una velocidad de 45.000 km por hora mientras entraba a la atmósfera terrestre, un récord que sigue vigente hasta el día de hoy. 

Stafford tiene dos consejos para las misiones que regresan a la Luna y se dirigen a Marte.

“Número uno: mantener las cosas lo más simples posible”, ya que la complejidad magnifica el riesgo, dijo.

En segundo lugar, sugiere involucrar a los astronautas en el desarrollo desde el comienzo, como se hizo con los programas de Géminis y Apolo.

El día después de que Stafford hizo su descarada solicitud de contactar a la Sociedad de la Tierra Plana, recibió noticias del control de misión de que el grupo había respondido.

Estaban leyendo las noticias del día y le dijeron: “El presidente de la Sociedad Británica de la Tierra Plana dijo que apreciaba las hermosas imágenes de televisión en color, y sí, que la Tierra es redonda, pero es un disco plano”.