La presidenta de Consecomercio sostiene que la economía venezolana necesita abrirse para que sus beneficios lleguen a toda población. Señala que los coostos de impuestos municipales y de los servicios públicos están incidiendo de manera importante en la determinación de los precios

Tiziana Polesel es una mujer afable y conversadora. Se muestra abierta a abordar cualquier tema. Es capaz de hablar de deportes y de política con personalidad, pero sin aspavientos de erudita.

Al meterse en el tema económico y en especial del comercio y los servicios se muestra dueña del tema y mantiene el cuestionamiento al esquema 7+7 en línea con lo que ha sido la posición que han esgrimido los gremios de empresarios.

Sostiene que se necesita asumir con responsabilidad las decisiones cruciales ante la pandemia y que no se pueden enmascarar decisiones que tienen que ver con el problema energético con una justificación sanitaria.

-¿Cómo han incidido las fallas eléctricas dentro del desarrollo de la actividad comercial en el país?

-Han incidido de manera negativa. Lamentablemente, han significado muchas pérdidas no solo por falla en los propios internos que tenemos las empresas de comercio y servicios, sino por todas las implicaciones que tienen las fallas. Estas fallas además son mucho más profundas en algunas regiones del país. Probablemente en la capital se perciben con menos intensidad, pero en estados como Zulia y Táchira las fallas de energía eléctrica están ocasionando severos daños a las economías de esos estados.

-En ese escenario… ¿por qué insistir en el levantamiento del 7 + 7 ?

-Es necesario insistir en el levantamiento del 7+7, porque el país tiene que reactivarse. Si es significa que se pongan en evidencia algunas fallas estructurales que tenemos será importante que así sea, pero no es paralizando el país cómo se van a solucionar esos problemas. Esos problemas se solucionan enfrentándolos, tomando decisiones claras y en algunos casos, por qué no decirlo, concediéndole a la empresa privada la posibilidad de que desarrolle algunas actividades que lo va a ser, probablemente, con una eficiencia mayor y con unos resultados diferentes.

-Pareciera que el sistema eléctrico no estaría  en capacidad de aguantar encender todo el aparato productivo que oposición. ¿Tiene Consecomercio una posición ante eso?

-Que no enmascaremos eso en una medida sanitaria. Definitivamente, si nos empeñamos en decir ese trabajo intermitente que nos ha sido impuesto al sector comercio y servicios es para protegernos de un virus, yo creo que debemos sincerarnos un poco y entender que esa medida desde el punto de vista sanitario no está justificada. Asumir con responsabilidad lo que nos toca. En el caso de quienes tienen esa responsabilidad deben tomar las acciones y los correctivos en cada una de las empresas que pueden de alguna manera servir. No es escondiendo los problemas cómo se van a resolver. Se resuelve enfrentándolos.

-En la rueda de prensa del miércoles pasado usted llamaba la atención sobre el tema de los impuestos municipales. ¿Cuánto está incidiendo esa carga,  que usted considera exagerada, sobre el comercio, sobre los precios y sobre el fenómeno hiperinflacionario?

-En los precios de los productos está incidiendo muchísimo, por qué si vemos que en algunos casos sobre los ingresos brutos estamos hablando del 6% cuando tradicionalmente habría sido menos de 1%, estamos hablando de unos incrementos realmente importantes que está incidiendo en el precio final de los productos, igual que los servicios públicos. Si los servicios públicos aumentan eso incide directamente. Esos son costos fijos. Si encima no nos dejan trabajar todos los días de la semana, si no, nos permiten trabajar a media máquina y además los trabajadores tienen problemas para trasladarse, la gente tiene problemas para entender esa dinámica, no nos están permitiendo subir las ventas y si no suben las ventas la proporción de sus costos es verdaderamente alarmante.

-¿Ustedes trabajan siete días a la semana una semana si, una la semana no. ¿El costo de los servicios les ha bajado por esa disminución de su actividad?

-No, todo lo contrario. En el caso del aseo urbano durante este año los incrementos de más de 1.000%.  Eso por supuesto en un periodo en que el comercio no está funcionando, en donde nosotros no se genera ni siquiera el desechos, es verdaderamente preocupante.

-¿La negociación con las alcaldías en medio de este escenario electoral por parte de la cámaras cómo se ha ido llevando? ¿Cuál ha sido la receptividad que han tenido?

-En algunas regiones si ha habido receptividad. De hecho en algunas regiones han logrado  llegar a acuerdos del 50% de descuento. En el caso del aseo también cuando determinadas cámaras hacen los reclamos, pues hay condiciones de descuento que pudiéramos señalar importantes, pero realmente ese no es el punto porque el descuento puede desaparecer cuando la alcaldía o la empresa de aseo lo decidan. Esa no es la vía. La vía es tener un cobro que sea razonable que sea equitativo, que todos los ciudadanos entiendan que tienen que pagar el costo de sus servicios y no sea que el 90% del costo del servicio en una alcaldía lo pague el comercio y los servicios y se relegue de alguna manera a otros sectores que no se tocan por razones probablemente políticas, por razones de populismo. No se tocan eso esas otras unidades cuando lo ideal es que en todos los paguemos. Si todos pagamos, todos vamos a pagar menos. El problema es que si pocos pagamos, el costo es muy alto. Algo muy importante que hay que señalar,  cuando a un consumidor se le dice que no se le va a tocar en su residencia un determinado servicio, eso no es cierto porque alguien lo está pagando y se lo está pagando el comerciante de alguna manera el consumidor está pagando en el precio final del producto con el agravante de que no lo ve, no lo percibe. En cambio lo lógico sería que todos percibiéramos el costo de los servicios de manera de poder incluso de reclamar o de señalar las fallas.