La ONG Médicos Unidos de Venezuela expone la vulnerabilidad que enfrentan los trabajadores de la salud entre las condiciones para ejercer la profesión, la migración y la muerte a causa de la pandemia

La ONG Médicos Unidos por Venezuela reportó este miércoles, nuevos 17 muertes adicionales de trabajadores de la salud por la COVID-19.

Después de este balance, la cifra llega a 566 los integrantes del personal sanitario que han fallecido por la COVID-19,esde que inició la pandemia en el país.

Fuga del gremio

Por otra parte, la crisis sanitaria de Venezuela se profundiza por las condiciones en las que se encuentra las infraestructuras de las unidades médicas, en conjunto con la falta de insumos; razones que conllevan a un éxodo constante de los trabajadores desde hace años.

Al día de hoy, las condiciones en las que denuncian que trabajan bajo la amenaza de la COVID-19 han hecho que, según sus datos, 566 hayan fallecido y lanzan un SOS: el país se queda sin sanitarios.

“Desde 2014 a 2019, hubo una migración muy importante de profesionales de todas las áreas”, explicó el director ejecutivo de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, Jorge Lorenzo, acerca del panorama general del país caribeño, del que se han marchado cerca de 5 millones de personas por la crisis, según datos de la ONU.

El director de la ONG, detalló mencionando estudios gremiales, que en el sector salud, “se habían ido 32.000 médicos” hasta marzo del año pasado, cuando comenzaba la pandemia, mientras que en la especialidad de bioanálisis y enfermería, hasta diciembre de 2020, se había producido un éxodo de entre el 60 y el 70 % del total.

Eso puede verse -aseguró- a simple vista, pues “en España los números de médicos (venezolanos) son altísimos”, una situación que “se reproduce en Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Panamá, México, Estados Unidos o Francia”.

Sin salarios dignos

“Un médico con 30 años de graduado, 25 años de especialista que todavía haga guardias nocturnas hasta el 30 de abril, ganaba 18 dólares mensuales”, señaló Lorenzo a modo de ejemplo.

De igual manera, se suman las malas condiciones laborales y del sector, agravadas en una pandemia en la que, denunció, no han contado con una protección adecuada y siguen sin recibir la eterna promesa de las vacunas.

A los bajos salarios se ha ido “agregando el miedo” y, “mucho personal, sabiendo que irá a trabajar sin materiales o que no lo vacunen”, sencillamente busca otra alternativa laboral, aseguró el director de la ONG, quien agregó que, desde diciembre, “el personal sanitario empezó a hacer otra migración sin salir del país, buscando otras alternativas de trabajo”.

“Algunos se fueron al sector privado, otros empezaron a atender pacientes en domicilios y otros se fueron de la salud a trabajar en otra cosa”, subrayó.

Como consecuencia, “hay servicios que antes tenían diez enfermeras en un turno nocturno y ahora tienen una o no tienen a nadie”, concluyó Lorenzo.

Con información de EFE