Venezuela cayó dos goles por cero ante el seleccionado argentino y dio por finalizada su actuación en Brasil 2019

Llegaba el momento de los cuartos de final, Venezuela con una historia en construcción le tocaba enfrentar al peso de la camiseta argentina, aunque los albicelestes no venían en su mejor momento.

Entre los analistas de oficio, críticos serios y no tan serios, los venezolanos veían una real oportunidad de dar un golpe sobre la mesa, algo similar al 2011 cuando los de entonces guerreros de César Farías dejaban fuera a Chile con goles de Vizcarrondo y Cichero.

En aquella oportunidad, Venezuela quedaba cuarta en la Copa América, La Vinotinto pasó de “Cenicienta” a ubicarse en los cuatro mejores de Conmebol.

Muchos fueron los reclamos de la afición a Farías, sobretodo en la línea defensiva por apostar a Perozo y Vizcarrondo, pero los resultados terminaron consagrándolos en el 11 titular y dándole la razón al técnico cumanés.

En esta oportunidad, los reclamos a Dudamel no se hicieron esperar, hasta con el empate sin goles ante Brasil, muchos venezolanos le decían al ahora DT que debía jugar de tú a tú contra cualquier selección del continente.

Sin embargo, Venezuela hizo los deberes en primera ronda e invictos con un solo gol en contra llegaron a cuartos de final.

La selección enfrentó a Argentina y dejó la sensación de poder haber dado más, pero sería irresponsable no asumir que caímos ante un equipo grande, una bicampeona mundial con un tridente ofensivo formado por jugadores del Inter, FC Barcelona y Manchester City, equipos élite del balompié mundial.

Muchos hablan del porqué no inició Josef Martínez, de la suplencia de Soteldo (quien ingresó a última hora en la convocatoria), “a Argentina había que atacarla”; una afirmación sencilla de la boca para afuera pero que resulta dura dentro de la cancha.

Nuestra corta historia futbolera nos permite soñar, pero debe dejarnos como lección que los juegos se ganan en la cancha. No estamos a la altura de subestimar a ningún rival, esto ha quedado atrás en el fútbol, la Vinotinto está para soñar y para seguir construyendo historia.

Nuestro equipo cuenta con una columna vertebral de jugadores en el exterior, pero que se han formado en nuestro país con una de las ligas más desorganizadas del planeta, con la excepción de algunos clubes.

Los muchachos de nuestra selección sienten su escudo, pero no deben ser crucificados por no avanzar a donde todos queremos que lleguen. Las críticas a Dudamel deben existir, incluso podemos jugar a ser técnicos, pero no podemos creernos los dueños de la verdad.

Venezuela cayó ante una selección que no atraviesa su mejor momento, pero que tiene una camiseta de peso, tiene historia y que cuenta con un tal Lionel Andrés Messi, que aunque esté apagado siempre resultará un arma de destrucción masiva dentro del campo.

Mención aparte la actuación dé Wuilker Fariñez, quien contra Perú tapó lo imposible y llegó a ser tildado por muchos como el “mejor portero de Sudamérica” y luego esos mismos querían crucificarlo por el desafortunado error en el gol de Lo Celso.

Wuilker sigue y debe seguir siendo una bandera de nuestra selección, errar es de humanos, y estos errores se le han visto hasta al mismísimo Gianluigi Buffon, alguien que con kilates se ha ganado el puesto dentro del top 5 histórico.

Luego de esta eliminación se debe seguir con el camino a Qatar como bandera, paso a paso y conscientes de que nuestra historia se debe seguir construyendo y que el papel tanto de la prensa, como la fanaticada y el cuerpo técnico, debe escapar a intentar ganar partidos fuera de la cancha.

Para ganar se deben obtener los resultados, se debe ganar, pero sobretodo se deben poner los pies sobre la tierra, y superar la sensación agridulce de una eliminación en cuartos de final en la Copa América, donde nuestro resultado histórico ha sido llegar en la cuarta casilla.