Los pacientes advierten que, si la hemodiálisis es incompleta, se sienten muy mal

Un paciente renal terminal debe dializarse –dependiendo de su caso– entre tres y cuatro horas tres veces por semana. De lo contrario, no sería un buen tratamiento. Pero al menos en dos unidades extrahospitalarias de Caracas se han visto obligados a reducir el tiempo de la diálisis.

Ambas unidades de diálisis reciben recursos por parte del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), pero eso no las exime de las constantes fallas en los servicios de agua y luz que se agudizaron luego del primer mega apagón del pasado 7 de marzo que dejó a oscuras más de 16 estados del país, además del Distrito Capital.

Las autoridades de una unidad ubicada al Este de la ciudad expresaron que no podían dar declaraciones a la prensa. Pero los pacientes sí hablaron. Hasta ahora no han tenido mayores inconvenientes para recibir el tratamiento a pesar de los constantes apagones. La planta eléctrica les ha garantizado los tres turnos que hay para dializar. El IVSS les ha hecho llegar camiones cisterna.

Pero algunos pacientes de esa unidad han enfrentado otras dificultades. “No pude venir el sábado porque no conseguí transporte por las marchas”, expresó Andrés González, de 58 años. Él es paciente renal desde hace poco más de un año. Culpó a las manifestaciones convocadas por Nicolás Maduro y Juan Guaidó para el pasado 31 de marzo de no poder llegar desde Catia hasta el este de la ciudad para recibir el tratamiento que recibe tres días a la semana.

Foto:  Mairet Chourio – Archivo

Para Andrés, saltarse una diálisis significa hincharse por la retención de líquidos que no puede expulsar por la orina debido a que sus riñones no hacen el trabajo. “Para mí es fuerte”, dijo el señor a Contrapunto mientras esperaba su turno para instalarse en la maquina desde las 11 am hasta las 3 pm. Por no asistir el sábado le tocó esperar hasta este martes para volver a dializarse.

En otra unidad, al Oeste de Caracas, las autoridades también alegaron no tener autorización de hablar, aunque sí admitieron: “Tampoco escapamos de la realidad”.

Los pacientes también hablaron. Para obtener agua han sido ellos y sus familiares quienes han gestionado cisternas porque –desde antes de los mega apagones– el IVSS les ha quedado mal en varias oportunidades. Sobre la electricidad, explicaron que han conversado con Protección Civil acerca de la posibilidad de instalar una planta eléctrica, pero hasta ahora no es una realidad.

En esa unidad atienden a 114 personas distribuidas en tres turnos interdiarios. Cuando se presenta una falla eléctrica en alguno de los turnos, los pacientes son remitidos a otros centros, porque no hay planta eléctrica. Un grupo de pacientes alegó sentir miedo de no saber cómo será el racionamiento eléctrico que anunció Nicolás Maduro el pasado domingo en reunión con su gabinete ministerial.

Pero no solo son las fallas en la luz y el agua. También reclaman a las autoridades gubernamentales que “desde hace años” dejaron de recibir medicinas como la vitamina B12, el hierro, el ácido fólico y el fósforo, más los suplementos alimenticios. Desde que no los reciben por medio del IVSS tienen que costeárselos, pero no siempre pueden debido a los precios.

Otro de sus reclamos es la falta de nefrólogo: no tienen desde hace meses. Lo necesitan con urgencia para que chequee a cada paciente y, por ejemplo, para que en estas contingencias defina a quienes pueden o no recortarles el horario de la diálisis.

Foto:  Mairet Chourio – Archivo

El traslado y la salida de los pacientes y trabajadores del centro también se ha complicado. Muchos vienen de zonas como Caricuao, Guarenas, Charallave y El Valle. Uno de los horarios más afectados es el de 3 pm a 7 pm. Cuando no hay Metro se ayudan entre ellos para darles el aventón a quienes puedan; a quienes no, les toca pagar taxis.

Sobre el recorte en las horas de tratamiento, los presentes en la sala de espera explicaron que eso no es tan fácil y pusieron como ejemplo que los pacientes de este lunes “salieron todos mal”, con mareos y debilitados.

Explicaron que hay pacientes con la urea alta y que en esos casos tienen que tener diálisis extras de por lo menos tres días continuos para que puedan bajar los niveles porque “en tres horas no les baja la urea”. Igualmente se suman las fallas en las máquinas por la falta de un liquido especial que las limpia, y que también dejaron de recibir por parte del IVSS.

“La máquina estaba fallando. Tenia una fuga de sangre. Eso hizo que saliera tarde porque la máquina se para y hay que reconectarla para seguir con el tratamiento”, explicó una paciente.

El ministro de Salud, Carlos Alvarado, sostuvo el pasado domingo 31 de marzo que hasta esa fecha la situación dentro de los hospitales a escala nacional estaba “controlada dentro de la contingencia eléctrica”, aunque admitió que existían dificultades con el agua en algunos establecimientos de salud.