Según un vocero, el alto funcionario dimitió tras la presentación del plan del presidente Trump que procurará una selección menos enfocada en la reunificación de familias y que otorgue acceso a quienes estén mejor cualificados y aporten a la productividad del país  

El director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU, Lee Francis Cissna, renunció y dejará el puesto este 1 de junio, el funcionario atribuyó su decisión al “endurecimiento de la política migratoria en ese país”, según informó un portavoz de ese organismo a la agencia de noticias Efe.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS) por sus siglas en inglés, cuenta con 240 mil empleados para regular el sistema de migración legal a EEUU mediante la metodología de visados y asilo, así como también de la ciudadanía estadounidense.

La fuente no confirmó si el sustituto de Cissna podría ser Ken Cuccinelli, exfiscal general del estado de Virginia, entre los años 2010 y 2014, y quien se ha opuesto al Partido Republicano.

En días pasados, el diario The Washington Post señaló que Trump consideraba designar a Cuccinelli como director de USCIS.

El sindicato mayoritario de trabajadores del USCIS culparon a Trump de querer “destruir” la agencia, esto debido a la posibilidad de que Cuccinelli tome el cargo de Cissna.

Cissna no ha declarado aún por qué decidió renunciar a su cargo, sólo expresó, mediante una carta dirigida a los empleados, sus felicitaciones por haber determinado “con cuidado” las bases para “reformas legales muy necesarias que vendrán en un futuro próximo”.

Sin embargo, cabe destacar que a principios de mayo, Trump presentó un plan de reforma del sistema legal de inmigración, que busca cambiar el sistema migratorio actual, que está establecido en la reagrupación familiar para fundamentarlo en el mérito y admitir en EEUU a más trabajadores cualificados y menos familias.

Con este proyecto se conservaría la cantidad de permisos de residencia permanente que EEUU otorga al año, pero cambiaría el perfil de los destinatarios del 1,1 millón de “tarjetas verdes”.