Hace 20 años se votó para darle el visto bueno a la Constitución Nacional que está vigente. Con algunos de sus redactores Contrapunto explora qué cosas están pendientes, qué cosas funcionan y cuáles son las tareas pendientes.

Antonio Di Giampaolo, llegó a la Asamblea Nacional desde el Estado Aragua y fue el octavo representante de esta entidad y el único no chavista.

“Hubo una fractura entre los postulados por el chavismo y yo rompí el tubo que habían creado con el mecanismo electoral y la estrategia del “Kino”, creado por Nelson Merentes, para ganar esas elecciones”, recuerda Giampaolo al conversar con Contrapunto.

-¿En cual de las comisiones trabajó usted durante el proceso constituyente de 1999?

-Mi participación fundamental fue en la Comisión de Derechos Humanos. Allí estuve trabajando en los temas que se desarrollaron en función de la ciudadanía. La comisión general la lideró Tarek William Saab. Es uno de los capítulos más celebrados de esta Constitución. Lástima que no sea respetado en este momento. Las propuestas que están allí han sido vulneradas sistemáticamente.

-¿Por qué lo dice? El Gobierno sostiene que hay pleno respeto a los derechos humanos en el país.

-Se ha pretendido equiparar los crímenes de cualquier ciudadano con los que perpetran los funcionarios públicos.

-Es la discusión que señala que la violación de los derechos humanos es exclusividad del Estado.

-El funcionario público tiene unas responsabilidades en las que se debe hacer énfasis y los estándares internacionales son claros en el tema de derechos humanos.

-Un funcionario tortura y mutila a un preso, sea político o común, para forzar una confesión o conseguir una información, eso indudablemente implica una violación de derechos humanos. ¿Eso es distinto a que un secuestrador torture y mutile para conseguir el rescate de su plagiado?

-En esencia es lo mismo. Pero el funcionario está investido para preservar la constitución. Él es quien debe velar porque lo previsto en las leyes se cumpla y se cumpla con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Estado viola los derechos humanos con el retardo procesal, con el irrespeto de que los procesados no sean juzgados por sus jueces naturales, como el caso del sindicalista Rubén González.

-¿En cuáles otros temas trabajó?

-Hicimos aportes en las discusiones sobre el tema del mecanismo electoral, en la conformación del Parlamento, el cual debió quedar como una estructura bicameral y donde los estados tuvieran una instancia de representación igualitaria, y no la aplanadora de las entidades que más Diputados aportan.

-Chávez defendía un Parlamento con dos cámaras y sin embargo se impuso la otra tesis.

-Bolívar consagró la bicameralidad del Parlamento y como el planteamiento era hacer una constitución bolivariana, Chávez era partidario de este modelo.

-¿Qué pasó entonces? ¿Derrotaron a Chávez y su planteamiento con el que usted estaba de acuerdo?

-Se actuó con mucho dogmatismo y se cuestionaba todo lo que tenía la Constitución de 1961. Hubo gente que incluso planteó la posibilidad de que se suprimiera la inmunidad parlamentaria. Al suprimir el Senado, se pierde la equidad del trato a cada una de las regiones.

-¿Cuáles fueron los argumentos que impusieron?

-Cosas como que los procesos de aprobación serían más largos, al estar sometidos a la discusión en las dos Cámaras.

-¿Entonces los resultados no fueron buenos?

-Hay que hacer honor a la verdad y es importante admitir que la Constitución de 1999 es un texto bueno, pero perfectible y es precisamente allí, en esos temas, que debe trabajarse.

-¿La situación de ahora es culpa de esta Constitución?

-No. Es culpa de la erosión institucional que vivimos y que parte desde los paralelismo que ha creado el Gobierno, cuando no logra vencer electoralmente.

-¿Se refiere a los protectores de los estados?

-No solo a ellos. A las organizaciones sindicales paralelas. Los gremios empresariales paralelos a los constituidos, los comisionados en los municipios. A la Asamblea Nacional Constituyente, que está funcionando como un Parlamento Paralelo.  Todo eso es lo que ahora nos lleva a tener dos Tribunales Supremos, dos Contralores, dos Fiscales y hasta dos Presidentes para muchos de los venezolanos.

-¿Cómo fueron las relaciones en ese período?

-El debate fue respetuoso. Era factible discutir. Era clima cordial a pesar de todos los impases que había con el Congreso Nacional.

-¿Fue una asamblea plural?

-Democrática sí, pero plural no, porque el sistema de mayoría que se impuso hizo que el chavismo fuera aplastante. Por eso ahora, se habla de representación proporcional de las minorías.

Finalmente, señala que las violaciones al texto constitucional “se lo debemos a las interpretaciones interesadas y a dejar de participar en las elecciones de 2005 y 2018 que dejaron el campo libre. Hay que asumir que tenemos un proceso electoral al frente y sería un craso error no participar. Hay que exigir las mejores condiciones posibles”.