El gran reto de la oposición venezolana no es definir un candidato para las elecciones presidenciales del 2024, sino lograr concentrar las fuerzas de distintos factores políticos en una unidad. Poco se habla entre los venezolanos de la restructuración de la Plataforma Unitaria, coalición que arropa a los principales partidos opositores, considerada por el chavismo como su adversario oficial, al menos, para dialogar y negociar en México.

Su nuevo coordinador, Omar Barboza, se distancia significativamente de lo que pudo ser la Mesa de la Unidad Democrática en el 2012. Ahora hablamos de una coalición capaz de reconocer su ausencia de liderazgo, sus errores y desaciertos, así como también la ausencia de otros actores clave en su seno (como Vente Venezuela o Encuentro Ciudadano). Luego de años disputando ‘participar o no participar’, los políticos opositores han coincidido en un objetivo: la clave es participar.

Ahora la gran pregunta es cómo participar. Continúa la disputa sobre la legitimidad el CNE como ente rector imparcial para acompañar las primarias. Una idea que contiene contradicciones, ya que si se acepta participar, se reconoce que será el CNE quien coordine las presidenciales. En todo caso, el papel del CNE es crucial: depende de su restructuración que más de 4 millones de venezolanos en el exterior estén habilitados para votar.

Solo 108.000 se encuentran registrados para ejercer el sufragio. Si la oposición anhela verdaderamente construir unidad, debe incluir en su agenda de primarias al voto extranjero. Por ello, resulta capital retomar el diálogo en México: único escenario en el que se pueden exigir y modificar condiciones para una elección más justa.

Aguas adentro, ya en el río resuenan muchas piedras. Apellidos como Capriles Radonski, Guaidó, Duque, Machado, Falcón, Rosales, Ecarri, Prosperi, Gutiérrez, y Solórzano han aparecido en gran parte de las encuestas realizadas por Delphos, Datincorp e Interlaces.

Sin embargo, no está claro cuál de estas caras podría asumir el liderazgo opositor. Pero sí es verídico que si los perdedores no apoyan a quien logre la victoria en las primarias, la unidad quedará nuevamente como una narrativa vacía y debilitada.

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