Los candidatos a la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Simón Belisario y Allan Vargas, afirmaron que una eventual gestión estudiantil debe concentrarse en resolver problemas concretos que afectan a la comunidad universitaria, aunque sin desvincularse de los desafíos políticos y democráticos que enfrenta el país.
Durante una entrevista concedida al creador de contenido Kilómetro Internacional, ambos dirigentes fueron consultados sobre el equilibrio entre la agenda universitaria y los asuntos políticos nacionales, un debate recurrente dentro del movimiento estudiantil venezolano.
Los candidatos señalaron que las principales preocupaciones de los estudiantes continúan estando relacionadas con aspectos como el transporte, el comedor universitario, los servicios y las condiciones generales para desarrollar la vida académica dentro de la UCV.
Sin embargo, consideraron que esos problemas no pueden analizarse de manera aislada de la situación nacional, argumentando que las condiciones institucionales, económicas y democráticas del país terminan impactando directamente sobre el funcionamiento de las universidades.
En ese sentido, sostuvieron que la defensa de derechos dentro de la universidad está estrechamente vinculada a la defensa de derechos y garantías en el ámbito nacional, por lo que consideran posible trabajar simultáneamente en ambas dimensiones sin abandonar ninguna de ellas.
Durante la conversación también abordaron aspectos relacionados con el sistema electoral universitario. Explicaron que los mecanismos de representación estudiantil permiten la participación de distintas corrientes y planchas dentro de las instancias de cogobierno universitario, lo que obliga a construir acuerdos y espacios de trabajo conjunto más allá de los resultados electorales.
Consultados sobre la posibilidad de debatir públicamente con otras candidaturas, Belisario y Vargas manifestaron estar dispuestos a participar en espacios de contraste de propuestas y discusión de ideas, al considerar que el debate constituye una herramienta fundamental para fortalecer la cultura democrática dentro de la universidad y permitir que los estudiantes conozcan las distintas visiones sobre el futuro de la representación estudiantil.





