En tiempos de pandemia los venezolanos deben enfrentar cambios en sus rutinas más allá de lo que implica una cuarentena o distanciamiento social

No es suficiente que el coronavirus mantenga azotado al planeta y Venezuela lleve su parte con las consecuencias respectivas que implica el manejo de la pandemia.

La gente que vive en este territorio no solo tiene que lidiar con las medidas mínimas necesarias para controlar el contagio de una enfermedad de la que se conoce tan poco, que además enferma con la incertidumbre que causa a los seres humanos.

El distanciamiento social o cuarentena modificó las rutinas de la población cambiando los hábitos de niños, adultos y adultos mayores. Esto trae complicaciones en la interacción entre las familias y los contactos habituales trayendo consecuencias a nivel físico y psicológico.

Por otra parte están los problemas materiales concretos que tienen que ver con la ralentización de la economía y los inconvenientes con el abastecimiento de alimentos y las prestación de servicios esenciales debido a las normas de prevención.

Asimismo están los inconvenientes en sectores como el informal y los trabajadores por cuenta propia que dependen de la dinámica diaria para llevar el sustento a sus hogares.

Los problemas adicionales en Venezuela

La mayoría de los países han optado por acudir a sus reservas y fondos de emergencia, así como a su capacidad de endeudamiento para generar programas de financiamiento a los franjas de la sociedad más vulnerables y así tratar de “mantener a la gente en casa”, para evitar los efectos de la COVID-19 que se produjeron en países como Italia y España.

Sin embargo, Venezuela no tiene esa capacidad. Además de la pandemia del coronavirus debe enfrentar la enfermedad de la incapacidad de la clase política de lograr un acuerdo para armonizar esfuerzos y levantar los recursos de los que la economía venezolana carece.

En estos momentos la finanzas públicas venezolanas no poseen un fondo de reservas ni la capacidad de endeudamiento ya que los entes multilaterales plantean reservas debido a que no reconocen a Nicolás Maduro como presidente de la República, así como tampoco asumen a Juan Guaidó como presidente interino.

Debido a esta situación el Fondo Monetario Internacional se negó a procesar la solicitud de un línea de crédito solicitada por Miraflores.

Lo que llega y lo que se va

Ya todo esto complica el escenario, pero a todo esto suma la escasez de gasolina producto de que las refinerías venezolanas están paralizadas, que agravan los problemas operativos de la economía.

El Gobierno decidió traer gasolina desde Irán y después de la tensión por las declaraciones de Trump y de Craig Faller, jefe del Comando Sur, los barcos comenzaron a llegar.

El primer buque, el Fortune, llegó a El Palito y el Forrest llegó a la refinería Cardón en Paraguaná.

Hasta ahora no se sabe, oficialmente, cómo será distribuido el combustible que traen los buques iraníes. Según los conocedores de materia petrolera el para satisfacer Caracas se requieren 35.000 barriles para eliminar las colas, como hasta antes de este último racionamiento había ocurrido.

Apenas ayer, el mandatario Nicolás Maduro señaló que “pronto” estarían hablando de la estrategia que se usaría para distribuir este combustible.

Mientras, las colas persisten todas ciudades del país esperando por el combustible.

El otro hecho marcador fue la salida del país de la empresa de TV satelital Directv.

Los cálculos indican que 10 millones de personas fueron afectados por esta decisión de la empresa filial de AT&T de abandonar el país debido a que no quiso exponerse a ser castigada por las sanciones impuestas por los Estados Unidos a quienes hagan negocios con el Gobierno de Nicolás maduro o estén vinculados.

Esta empresa era la de mayor cobertura porque era capaz de llegar a zonas populares donde no existe la acometida para la TV por cable. Así pues muchas personas no tienen la opción de cambiar de proveedor de servicio de televisión paga.

Esto es un nuevo impacto más allá de la cuarentena, limitaciones en la prestación de servicios como agua, electricidad y aseo por la falta de gasolina. Se cerró , para mucho la opción de entretenimiento más barato.

¿Cuáles son la opciones?

Se habla de la exigencia a Directv para que reabra operaciones. Esto resulta poco probable porque la empresa tomó la decisión gerencial de no exponerse a problemas con el Gobierno estadounidense y prefiere sacrificar su negocio en Venezuela.

¿Qué empresa va a sustituir a Directv?

Aún no lo sabemos, pero no sería de extrañar que los competidores o gente del sector ya haya adelantado negociaciones con el Gobierno para ingresar al país con una empresa que, haciendo triangulaciones pueda proveer un entretenimiento para la población.

Los espacios de negocios que quedan desiertos alguien los ocupa. Así será tarde o temprano.

¿Cuanto tiempo tardará?

¿Quienes se quedarán con el negocio de Directv?

¿Cual será el criterio para racionar la gasolina iraní?

¿Bajará de precio de la gasolina en el mercado negro?

¿Qué otra cosa aparte de los efectos del coronavirus nos falta enfrentar como sociedad?

¿Cual será el costo que pagará la clase política venezolana por los inconvenientes que enfrentan los venezolanos adicionales a la pandemia?

Si tuviéramos una bola de cristal lo sabríamos, pero solo tenemos los pies planos para pisar tierra y seguir analizando los acontecimientos.

El juego sigue.