En una línea de Caracas han fallecido 10 trabajadores. “Por la naturaleza del oficio y la dura realidad existente viven al día y no paran de trabajar”, explica el vocero gremial Ángel Cacique. El doctor Enrique Fermín advierte que los transportistas, “sobre todo los de las rutas urbanas, pueden ser considerados población vulnerable debido a la afluencia de pasajeros que manejan y a la rutina de su trabajo diario”. La dirigente Yelmira Jiménez indica que “hasta el momento no nos han notificado de algún plan para la vacunación” de los transportistas, pero “hacemos el llamado porque nuestro sector está bien afectado”

José Sayago se llevó a la tumba el secreto de si murió o no por COVID-19 en la madrugada del lunes 12 de abril de 2021. Lo que no es un secreto es que este transportista y dirigente gremial buscó ayuda en varios centros asistenciales de Caracas y no la encontró; que necesitó un concentrador de oxígeno y su familia no pudo pagar lo que costaba; que finalmente se quedó en su vivienda y allí falleció. Lo ocurrido lo desmenuzó Hugo Ocando, presidente del Bloque de Transporte del Oeste, en entrevista con Unión Radio.

No hay una estadística confiable de transportistas contagiados, acota Ángel Cacique, integrante del gremio. “Cuando se inició la pandemia solicitamos, dado que el sector transporte es de alto riesgo, tomar todas las previsiones y que se les hicieran pruebas rápidas a los transportistas y se les dotara de los insumos necesarios; nada pasó”, explica Cacique. Organizaron grupos para hacer las pruebas en los hospitales centinela, y tampoco se logró. A medida que aumentan los contagios, refiere, “la gran mayoría opta por la casa y la automedicación”.

Yelmira Jiménez, presidenta de la línea La voluntad de Gandhi (operativa en Caricuao), relata que hasta el momento “entre Caricuao y algunas organizaciones va un promedio de 10 transportistas por COVID-19” fallecidos. Jiménez acota que no hay cifras de contagiados, pero asoma que podría ser el doble. “Las personas tienen temor de manifestar que están enfermas por COVID-19 porque reciben más discriminación que apoyo”. Con suerte, acuden a los hospitales o Centros de Diagnóstico Integral (CDI), que los trabajadores de la salud reportan colapsados.

Transportistas: Población vulnerable

Han muerto colectores, avances y choferes, propietarios que están trabajando en las unidades. Es difícil que se queden en casa y cumplan con la cuarentena, expone Cacique. “Por la naturaleza del oficio y la dura realidad existente viven al día y no paran de trabajar, a no ser por una circunstancia forzosa”.

Protección social para los transportistas “no existe, la única que hay es dentro de las organizaciones”, precisa Jiménez. “Es imposible que un trasportista deje de trabajar, porque es la única manera que tienen de generar ingresos”, aun cuando el trabajo ha mermado por la cuarentena y la escasez de combustible. “A duras penas se genera para medio adquirir alimentos; mucho menos, para adquirir medicamentos”.

El doctor Enrique Fermín, cardiólogo intensivista, advierte que los transportistas, “sobre todo los de las rutas urbanas, pueden ser considerados población vulnerable debido a la afluencia de pasajeros que manejan y a la rutina de su trabajo diario”. En el trabajo, recuerda, “es necesario que se cumplan las normas de seguridad, tanto por parte de los transportistas y sus colectores, como por parte de los propios pasajeros. Uso correcto de los tapabocas, preferiblemente uso de lentes de plástico o caretas para aumentar la protección”. También es clave el distanciamiento físico, no llevar pasajeros de pie ni ocupar todos los puestos. Sin embargo, Fermín sabe que protegerse es, para los conductores, una opción que no siempre pueden tomar. “Estas medidas se traducen, lamentablemente, en una merma económica importante para los transportistas”.  

Ayudas que no llegaron

Venezuela tiene siete años en recesión, ha perdido 75% de su economía y se encuentra en hiperinflación. Un retrato nada alentador, del cual no escapan los conductores. El sector es otro sobreviviente del descalabro nacional. “En general el sector transporte público ha carecido de programas de asistencia, auxilio, seguro médico colectivo y cuando dichas organizaciones eran solventes y prósperas se hacían descuentos (aportes) por socio para cubrir las eventualidades. La aguda devaluación e inflación (dolarización) los descapitalizó individual y colectivamente”, puntualiza Cacique.

Este es tiempo de entierros y cremaciones, y en esa precariedad ha sorprendido a los transportistas. “Hemos creado el montepío, un aporte de los socios” para cubrir los gastos funerarios, detalla Jiménez. Sin embargo, la inflación ha acabado con estos fondos, y lo que se recoge, no alcanza. “Para las asociaciones que ofrecen el sistema de montepío, el creciente número de decesos ha generado problemas para cubrirlo”.

Los transportistas solicitaron apoyo a las autoridades, como lo rememora Cacique. “Se solicitó públicamente el bono de transporte (usuarios), apoyo logístico para amainar las consecuencias de la pandemia (desinfección, alcohol, mascarillas, caretas de plástico), pruebas (test médicos) periódicos”, enumera. Igualmente “se solicitó un bono especial para el transporte público (subsidio directos a los transportistas que efectivamente están laborando”. No obstante “el gobierno se limitó al subsidio, a organizarlos por número de placa y permitir que accedan al combustible dos o tres veces a la semana”, además de la aplicación de medidas como cierre de vías.

Vacunar a quienes conducen

Los transportistas venezolanos han pedido ser incluidos en un plan de vacunación anticovid. “Debe existir un plan masivo de vacunación, debidamente planificado y con prioridades bien establecidas. La primera, el personal sanitario en su conjunto, médicos, personal de enfermería, personal obrero y administrativo. Segundo, el personal vital para la seguridad de la nación: militares, policías, personal obrero y administrativo. En tercer lugar podrían incluirse los transportistas”, especifica Enrique Fermín.

¿Cuántos transportistas deben ser inmunizados? “Si consideramos propietarios, avances y colectores (promedio de 2 a 4 individuos por unidad)  implicaría entre 36.000 a 40.000 personas ligadas al transporte público en Caracas”, estima Ángel Cacique. Si se incorpora el área metropolitana “deberían ser alrededor de 150.000 personas a vacunar”.

La realidad es que, como lo aclara Yelmira Jiménez, “hasta el momento no nos han notificado de algún plan para la vacunación” de los transportistas, pero “hacemos el llamado porque nuestro sector está bien afectado”. Las unidades que pueden trabajar “llevan una cantidad significativa de personas que es imposible determinar si están contagiadas o no”.

Incluso “estamos prestos a colocar nuestras unidades al servicio del Estado” o de cualquier organización para el traslado de vacunas y de personal,  anuncia Jiménez. Por encima de las diferencias políticas “el tema es la salud”.