“Un 40% de los pacientes con diabetes pueden necesitar una amputación, y en 85% de los casos la amputación está precedida de una lesión, como úlcera”, explica el traumatólogo Christian Méndez

Las personas que tienen diabetes fuera de control se exponen a una de las complicaciones más temidas: el pie diabético. La COVID-19 aumenta este riesgo, subraya el traumatólogo Christian Méndez.

“La COVID-19 es una patología vascular, produce una alteración de los vasos sanguíneos. Si ya tenemos un problema de base, que es la diabetes y que produce angiopatía, con el COVID-19 se duplica la posibilidad de que el paciente tenga una complicación como pie diabético”, alertó Méndez en el programa Punto a favor, transmitido por la cuenta en Instagram de contrapunto.com. “Si el paciente con diabetes se contagia con el coronavirus el problema se nos puede salir de las manos”.

Las manchas moradas son una señal de alarma que obliga a correr.

Méndez recuerda que la diabetes es una enfermedad metabólica crónica, con aumento de la glucosa en sangre, que puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios de las extremidades. “Al tener alteración de los nervios, o neuropatía diabética, se producen cambios en la sensibilidad de los pies, lo que predispone al paciente a sufrir traumatismos de los que no se da cuenta, o pinchazos o heridas que posteriormente se van a infectar o van a producir alguna alteración ósea o articular”.

Una persona puede llegar a la consulta médica por una herida en un pie que no sana. “Nosotros activamos las alarmas de que puede haber una diabetes mellitus y se empieza la batería de exámenes para saber qué es lo que tiene”.

Una úlcera que no cicatriza, que no se cierra, que no mejora con antibióticos debe advertir sobre posible diabetes. “A veces esas úlceras no duelen debido a la pérdida de la sensibilidad”, pueden ser profundas, causar infecciones. “Lo peor que puede suceder es que esto termine en gangrena, que el paciente pierda su extremidad y tengamos que hacer una amputación”.

La diabetes, a escala mundial, “es considerada una de las principales causas de amputación no traumática. 40% de los pacientes con diabetes pueden necesitar una amputación, y en 85% de los casos la amputación está precedida de una lesión, como úlcera”.

El traumatólogo debe estar presente en el equipo que trata a la persona con diabetes, reitera. “La neuropatía diabética daña los nervios periféricos, los nervios periféricos van a dañar los tendones y las articulaciones, incluso los huesos del pie, y esto altera la anatomía del pie. Existe un proceso destructivo por la neuropatía. Al cambiar la anatomía del pie la persona va a tener una pisada totalmente diferente, y esto predispone a tener hiperpresiones o lesiones que pueden llevar a una úlcera o una herida”, describe.

“Una vez que el paciente conoce su patología y entiende su patología tendrá la oportunidad de prevenir complicaciones. La diabetes no se cura, pero se pueden prevenir las complicaciones”. Además del control de azúcar en sangre la persona debe mantener un cuidado estricto de sus pies, con ayuda de los familiares: “Hay que mantener el pie seco, evitar zonas calientes, usar calzado cómodo incluso dentro de casa”.