“La pérdida de olfato puede venir antes que cualquier otro síntoma de COVID-19, como dolor de cabeza o tos. Solo con que en la mañana no huela el café, ese día se tiene que aislar por 14 días”, explica la doctora  Sajidxa Mariño,ex presidenta de la Sociedad Venezolana de Otorrinolaringología y creadora del centro Respira Libre

Hizo su aparición como una enfermedad que mataba por asfixia. Con las investigaciones se conocieron otras cosas; por ejemplo, que en el organismo se produce una verdadera y mortal tormenta debido al coronavirus. También se supo que la pérdida del olfato es una señal de la COVID-19. Y poco a poco, se fue imponiendo el uso de la mascarilla para evitar el contagio. Por A o por la nariz quedó en el medio de la pandemia.

La doctora Sajidxa Mariño, expresidenta de la Sociedad Venezolana de Otorrinolaringología y creadora del centro Respira Libre, explica a contrapunto.com que lo primero que se afecta debido a la COVID-19 es el olfato, y “eso puede o no estar acompañado de una serie de síntomas” como fiebre y tos. El especialista en otorrino puede descartar si ese malestar es una crisis de asma o de alergia, o si la ausencia del olfato es por el coronavirus.

Mariño, quien pertenece a un grupo internacional de estudio sobre COVID-19 y pérdida del olfato, señala que la pérdida del olfato está asociada con una falla en las células de sostén del epitelio respiratorio. En la mayoría de los casos “es 100% recuperable”, usualmente después de la sexta o de la octava semana.

En tiempos de pandemia la doctora insiste en que, ante la pérdida del olfato, usted “se pone su tapabocas” y se aísla. “Ya se sabe que quien tiene pérdida de olfato no presenta los síntomas tan severos, no está en el 20% que se complica” pero puede contagiar a otros.

“La pérdida de olfato puede venir antes que cualquier otro síntoma de COVID-19, como dolor de cabeza o tos. Solo con que en la mañana no huela el café, ese día se tiene que aislar por 14 días”.

En la mayoría de los casos el olfato se recupera. Una minoría necesitará rehabilitación, y en Venezuela se puede garantizar esa terapia, apunta Mariño.

Para algunas personas más que para otras el uso de la mascarilla es una tortura. Sajidxa Mariño se refiere a personas que tienen obstrucción nasal, alergia, asma, pólipos nasales. Quienes de por sí respiraban con dificultad ahora se encuentran con que se les puso aún más difícil por la utilización del tapabocas.