La comunidad científica venezolana ha cuestionado la recomendación que han hecho voceros oficiales de medicinas homeopáticas y del dióxido de cloro

Cualquier tratamiento contra la COVID-19 es experimental, y esa es la primera premisa cuando se habla de esta enfermedad que partió de China y le dio la vuelta al mundo. Se trata de una enfermedad nueva, y los médicos están recurriendo a fármacos ya conocidos para otras afecciones. Además, mucho ha transcurrido entre la patología respiratoria inicial y la tormenta inmunológica que ya se sabe que causa el coronavirus SARS-CoV-2.

El domingo 5 de julio, el mandatario Nicolás Maduro anunció que harán “estudios sistemáticos con otros medicamentos que están utilizándose a nivel mundial y que están teniendo algún nivel de acierto en otros países, por ejemplo, el tema del dióxido de cloro”, reseñó la agencia de noticias china Xinhua.

El supuesto beneficio del dióxido de cloro no tiene ningún fundamento científico, señala el infectólogo Manuel Figuera, vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología. En cambio, la Administración de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), sí ha advertido sobre su toxicidad, y alertado acerca de efectos como insuficiencia respiratoria y cambios en la actividad eléctrica del corazón.

Peor aún: el diario La Vanguardia advierte que al consumir esta sustancia se ingiere lejía. “Tanto el clorito de sodio como el dióxido de cloro son los ingredientes activos de ciertos desinfectantes, además de tener otros usos industriales. No están hechos para que los ingieran las personas”, expone la FDA.

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No hay ningún tratamiento específico para la COVID-19, reitera el químico Benjamín Scharifker, rector de la Universidad Metropolitana (Unimet). Scharifker cuestiona el empleo de la cloroquina, un producto usado contra la malaria. Con base en los resultados obtenidos en otros países no se justifica su utilización en Venezuela, afirma. Tiene efectos secundarios como dolor de cabeza, mareos y pérdida de apetito. Incluso, la Organización Mundial de la Salud suspendió los ensayos con este medicamento.

Sin embargo, hasta el 24 de abril el Ministerio de Salud incluía la cloroquina y la hidroxicloroquina en su esquema terapéutico para pacientes con COVID-19 y sus contactos.