Contrapunto te explica | Qué es el hantavirus y por qué Venezuela está alerta tras los casos de Anzoátegui

El Ministerio de Salud insiste en que no hay evidencia de transmisión entre personas en el país y que el riesgo para la población general es bajo, la comunidad médica de Barinas continúa a la espera de una causa oficial que determine con precisión qué provocó la muerte de tres de sus colegas | Theodoraskis Morales Flores-@theodoraskis

Fecha:

Comparte:

El Ministerio para la Salud (MPPS) de Venezuela confirmó este martes 21 de julio, mediante un comunicado oficial, «el fallecimiento de tres pacientes diagnosticados con Hantavirus en el estado Anzoátegui», al tiempo que descartó la existencia de un riesgo sanitario generalizado para la población. La noticia reavivó la atención pública sobre un virus poco conocido para la mayoría de los venezolanos, pero que las autoridades sanitarias vigilan desde hace años.

¿Qué es el hantavirus?

Los hantavirus son un grupo de virus de ARN que se encuentran de forma natural principalmente en roedores salvajes, que los transmiten a través de su saliva, orina y heces a lo largo de toda su vida. Según explica el Manual MSD, «en sus reservorios naturales, los hantavirus suelen provocar una infección persistente y asintomática», pero en los seres humanos pueden desencadenar cuadros clínicos graves.

La transmisión al ser humano «solo se ha documentado a partir de roedores mediante la inhalación procedentes de los excrementos de roedores o, con muy poca frecuencia, a través de mordeduras», generalmente en espacios cerrados o mal ventilados donde se acumulan estas partículas.

Los dos grandes síndromes y sus tipos

De acuerdo con la clasificación recogida por diversas fuentes médicas, los hantavirus se dividen en dos grandes familias según la región geográfica y la enfermedad que provocan:

  • Hantavirus del Viejo Mundo (África, Asia y Europa): causan la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), una afección que compromete gravemente la función de los riñones. Entre las cepas identificadas destacan «Hantaan, Seúl, Dobrava (Belgrado), Saaremaa, Amur y Puumala». El virus Hantaan, de hecho, es considerado «el prototipo y el más grave de los hantavirus del Viejo Mundo, especialmente en Asia Oriental».
  • Hantavirus del Nuevo Mundo (América): provocan el síndrome pulmonar o cardiopulmonar por hantavirus (SPH/SCPH), un cuadro respiratorio agudo con alta letalidad. En este grupo se incluyen cepas como «Black Creek Canal, Bayou y Sin Nombre en Estados Unidos, y Andes, Orán, Lechiguanas y HU39694 en Argentina», entre otras variantes regionales.

La letalidad de estos síndromes es considerable. Según distintas fuentes médicas, «en las Américas, el virus de los Andes (ANDV) y el virus Sin Nombre (SNV) afectan los pulmones y causan síndrome cardiopulmonar por hantavirus, con una mortalidad de los casos graves hasta 40% a 50%». Otras fuentes sitúan esa cifra de forma similar, señalando que «la letalidad histórica del síndrome pulmonar por hantavirus, incluidos el virus Sin Nombre y el virus Andes, se sitúa en torno al 35 al 40 por ciento».

El virus Andes: la única excepción

De todas las variantes conocidas, solo una ha demostrado capacidad de contagio entre personas: el virus Andes. Según recoge un artículo especializado, «el ANDV es la única variante que se transmite de humano a humano, aunque se estima que esta forma de transmisión es infrecuente». Su reservorio principal es «el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus)», una especie que habita en el cono sur de Sudamérica, fundamentalmente en Argentina y Chile.

De hecho, este mismo virus protagonizó una alerta sanitaria internacional en mayo de 2026, cuando «a bordo del buque de expedición neerlandés MV Hondius, que zarpó de Ushuaia (Argentina) el 1 de abril de 2026, se confirmaron varias infecciones por el virus Andes», con un saldo, según datos de la OMS y el ECDC actualizados al 8 de mayo, «de ocho casos y tres fallecimientos, entre ellos un ciudadano alemán».

Una revisión sistemática reciente, sin embargo, matiza el riesgo real de este tipo de contagio: «una revisión sistemática realizada en 2021 determinó que el conjunto de la evidencia disponible no respalda la afirmación de que exista transmisión de virus entre personas, aunque teóricamente sería posible».

Los síntomas

Los primeros signos de la enfermedad suelen ser inespecíficos, lo que dificulta su diagnóstico temprano. Según la Organización Mundial de la Salud, citada por medios especializados, «los primeros síntomas incluyen fatiga, fiebre y dolor muscular, en especial en grupos de músculos grandes, como los muslos, las caderas, la espalda y, a veces, los hombros». En aproximadamente la mitad de los casos también aparecen «dolores de cabeza, mareos, escalofríos y problemas abdominales, como náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal».

Cuando la enfermedad progresa hacia el síndrome pulmonar, «de cuatro a diez días después de la fase inicial aparecen tos, dificultad para respirar y presión en el pecho a medida que los pulmones se llenan de líquido».

La Clínica Mayo explica el mecanismo detrás de este deterioro: «cuando los hantavirus llegan a los pulmones, invaden los capilares, unos vasos sanguíneos diminutos, y en algún momento causan que tengan fugas», lo que produce edema pulmonar y compromete gravemente la función cardiorrespiratoria.

El caso de Anzoátegui

En su comunicado, el MPPS explicó que «este virus es transmitido por roedores en zonas rurales y agrícolas, principalmente al inhalar partículas de orina, heces o saliva en espacios cerrados», e insistió en un punto que buscó despejar cualquier temor de contagio masivo: «no existe evidencia científica de transmisión de persona a persona en nuestro país».

Según reportes de medios regionales, los fallecimientos en Anzoátegui estarían vinculados a un núcleo familiar: las autoridades sanitarias de esa entidad «anunciaron la activación de un protocolo de investigación exhaustiva y un cerco epidemiológico en el municipio Francisco de Miranda, tras el trágico fallecimiento de tres integrantes de una misma familia en un lapso de pocos días». De acuerdo con la misma fuente, «el primer fallecimiento fue el de Enny José Pérez Sánchez (44 años), seguido por el de su hija, Nicaralis Andrea Pérez Delgado (22 años), ambos en el Hospital de El Tigre».

Barinas: un caso distinto que generó alarma en el gremio médico

El mismo comunicado del MPPS abordó un segundo suceso, ocurrido en el estado Barinas, que había generado preocupación previa entre el personal de salud: la muerte de profesionales de la medicina por causas aún no determinadas oficialmente. El Ministerio fue claro en señalar que se trata de eventos distintos: «estos fallecimientos no guardan relación con los casos de hantavirus confirmados en Anzoátegui» y corresponden a «eventos focalizados que no representan un riesgo para la comunidad en general».

Días antes del comunicado ministerial, el Colegio de Médicos de Barinas ya había hecho sonar la alarma. Según recogió El Nacional, el gremio «solicitó al Ministerio de Salud una investigación epidemiológica urgente tras la muerte de tres médicos», en un cuadro «presuntamente vinculado con un cuadro infeccioso cuyo origen aún no ha sido determinado oficialmente». Personal del Hospital Universitario Dr. Luis Razetti denunció además que «continuaban atendiendo pacientes con una enfermedad potencialmente mortal sin contar con protocolos específicos ni con los equipos de protección necesarios».

Según relató el medio Efecto Cocuyo, los médicos fallecidos «presentaron síntomas similares que incluyen fiebre, compromiso renal, trombocitopenia, prolongación de los tiempos de coagulación y falla multiorgánica». El infectólogo Julio Castro, expresidente de la Sociedad Venezolana de Infectología, pidió calma y explicó que el protocolo indispensable ante estos casos exige «realizar autopsias a las personas fallecidas, además de investigar de forma secuencial» a las personas que estuvieron en contacto con ellos.

Los profesionales fallecidos fueron identificados por distintos medios como «los médicos Jhovanny Silva, Rafael Díaz y Cecilia Chávez». El doctor Rafael Díaz, según El Pitazo, «era residente de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Dr. Luis Razetti», mientras que Cecilia Chávez era epidemióloga y exdirectora de otro hospital de la región.

Pese a la preocupación gremial, la Autoridad Única de Salud del estado Barinas, José Fajardo, descartó una alerta sanitaria formal. Según indicó, «los fallecidos habían recibido atención durante más de siete días en clínicas privadas antes de ingresar al Hospital Dr. Luis Razetti en condiciones muy comprometidas», y remarcó que «no existían evidencias que vincularan epidemiológicamente los casos». La Federación Médica Venezolana, sin embargo, mantuvo su llamado a reforzar la vigilancia, describiendo un cuadro «caracterizado por un severo deterioro general y fallo agudo del sistema cardiorrespiratorio».

El respaldo de las sociedades científicas y los antecedentes locales

Además del comunicado ministerial, instituciones académicas y gremiales del país han salido en el pasado a reforzar el mensaje de baja alarma para la población general ante episodios similares, sin restar seriedad a las investigaciones en curso. Según el propio comunicado del MPPS, citado por El Tiempo y otros medios, «los últimos casos por hantavirus en Venezuela se registraron en el estado Portuguesa (centro) durante 2025 y en Delta Amacuro (noreste) durante 2024».

En cuanto a las cepas específicas circulantes en el país, el propio Ministerio ha explicado que «durante estudios realizados entre 1994 y 1999 fueron aislados en roedores dos hantavirus venezolanos: Caño Delgadito y Maporal», y que estos «son diferentes del virus Andes, responsable del brote internacional relacionado con el crucero MV Hondius».

El virus Caño Delgadito, según la literatura científica, «tiene como reservorio natural a la rata algodonera de Alston (Sigmodon alstoni)» y fue descubierto en la región de Los Llanos venezolanos, mientras que el virus Maporal «es un virus de la familia Hantaviridae identificado en el oeste de Venezuela, asociado al roedor Oligoryzomys fulvescens (ratón arrocero pigmeo)».

Un estudio publicado sobre fiebres hemorrágicas por hantavirus en Venezuela señala que «en Venezuela, casos reportados en los llanos occidentales sugieren que los ortohantavirus Caño Delgadito y Maporal pueden desencadenar tanto el síndrome cardiopulmonar como la fiebre hemorrágica con síndrome renal», aunque, a diferencia del virus Andes, no se les ha documentado transmisión entre personas.

Recomendaciones de prevención

Ante la falta de vacuna o tratamiento específico contra el hantavirus, las autoridades sanitarias venezolanas y la literatura médica coinciden en que la prevención pasa por evitar la exposición a espacios contaminados por roedores.

Entre las medidas recomendadas se encuentran: ventilar bien los espacios cerrados antes de limpiarlos, humedecer los suelos con agua y cloro antes de barrer para no levantar polvo potencialmente contaminado, almacenar alimentos y agua en recipientes herméticos, y usar botas cerradas, guantes y mascarillas al realizar labores agrícolas o de limpieza en zonas rurales o donde se sospeche presencia de roedores.

Los casos de Anzoátegui aunque de origen distinto, según las autoridade han puesto sobre la mesa un virus con el que Venezuela ya tiene experiencia epidemiológica previa, pero que sigue generando inquietud cada vez que reaparece, especialmente cuando afecta al propio personal de salud que atiende los casos. Mientras el Ministerio de Salud insiste en que no hay evidencia de transmisión entre personas en el país y que el riesgo para la población general es bajo, la comunidad médica de Barinas continúa a la espera de una causa oficial que determine con precisión qué provocó la muerte de tres de sus colegas.

Este reportaje se elaboró con base en el comunicado oficial del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela (21 de julio de 2026) y en información publicada por medios como Diario Primicia, NTN24, El Carabobeño, Cibercuba, El Tiempo, El Nacional, Efecto Cocuyo, El Pitazo, Runrun.es, así como en fuentes médicas y científicas de referencia como la Clínica Mayo

Para contactarnos escribe a nuestro correo editorial [email protected]
Recibe la actualización diaria de noticias a través de nuestro Grupo WhatsApp 
Twitter | Instagram

━ más como esto

José Gregorio Afonso: En los terremotos murieron 8 profesores de la UCV y más de 20 perdieron sus viviendas

Ocho docentes de la Universidad Central de Venezuela murieron durante los terremotos del 24 de junio. Lo confirma el presidente de la Asociación de...

La tragedia fue tan amplia, «es tanto sufrimiento que todas las verdades entran», sostiene el presidente de la Cruz Roja Venezolana

Frente a la magnitud de la tragedia las percepciones sobre la respuesta que se le dio tiene un arcoiris de interpretaciones, en donde "todas...

Michell Roxana fortalece su preparación profesional al culminar su formación como Paralegal

La empresaria, conferencista, autora y líder social venezolana Michell Roxana anunció la culminación de su formación como Paralegal, incorporando nuevos conocimientos que fortalecen su...

Obispo de Portugal ofrecerá misa en los Altos Mirandinos en honor a víctimas del terremoto

La Asociación Civil Amigos de Nuestra Señora de Fátima en los Altos Mirandinos y la parroquia La Natividad del Señor invitan a todos los...

UCV realizó misa en memoria de sus estudiantes y profesores fallecidos por el doble terremoto: «Seguirán vivos en nuestros corazones» (+Fotos)

“Ellos seguirán vivos en nuestros corazones y en el corazón de Dios”, estas fueron las palabras del padre que este martes 21 de julio...