La jefa del servicio de nefrología del Hospital de Niños J.M. de los Ríos, Belén Arteaga, informó este miércoles que la suspensión del programa de trasplantes de cadáver a vivo desde hace nueve años «tiene una repercusión importante en la población» y subrayó que no se ha podido restituir la procura de órganos y tejidos. Acotó que desde 2022 se ha logrado el trasplante de vivo a vivo, pero no resuelve el problema, e insistió en que urge la reactivación del programa de cadáver a vivo.
Precisó -en entrevista con el programa Entre Líneas que transmite Unión Radio 90.3 FM- que el último trasplante de cadáver a vivo se hizo en 2017, y ante la presión de la ausencia de medicamentos antirrechazo, se suspendió, con la promesa de que se reactivaría en septiembre. Pero «en 2022 el Estado nos convocó y comenzó nuevamente este proceso» aunque solo de vivo a vivo.
Desde 2022 se han logrado realizar cuatro trasplantes de vivo a vivo en población infantil, cuando anteriormente se hacían cuatro trasplantes al mes de cadáver a vivo.
«En todas las reuniones lo proponemos y no se ha logrado. Sabemos que se necesita personal preparado», comentó, y es probable que mucha gente se haya marchado. Pero la situación real de por qué no se ha reactivado no está clara, explicó.
«Tengo 24 pacientes en hemodiálisis y seis en diálisis peritoneal. Son 30 pacientes. Cuando un paciente está en diálisis» ya se comienza a buscar la cirugía. «Estos 30 niños son candidatos», apuntó.
Para retomar el trasplante de cadáver a vivo se necesita el apoyo del Instituto de Inmunología que necesita personal de guardia, además de logística técnica, insumos.





