“En el caso de Venezuela, la situación seguramente será dramática y las soluciones difíciles, porque ni siquiera se tratará de lo que el gobierno “quiera hacer” para aminorar el impacto recesivo, sino lo que “pueda hacer”, habida cuenta de los 6 años de recesión que arrastramos y las fuerte limitaciones fiscales”, advirtió el presidente del partido UPP89

El presidente del partido UPP89, Reinaldo Quijada, solicitó al mandatario Nicolás Maduro, que deje de jactarse de lo que ha hecho para atender la COVID-19 y le insistió en que actúe ante la recesión mundial por esta enfermedad.

“¿Qué va a hacer con los sectores más vulnerables: la pequeña y mediana industria, la agricultura, el comercio al por menor, los obreros de la construcción, los mesoneros, los taxistas, los trabajadores domésticos?”, interrogó.

Esta es la carta pública difundida por Reinaldo Quijada:

Es lamentable, incluso patético, escuchar, día tras día, las alocuciones del presidente Maduro. Es insólita y desagradable su jactancia. Se ufana de haber tomado, con prontitud, la decisión del aislamiento social. La califica, son sus propias palabras, de una medida “temprana y audaz”. Ciertamente fue “temprana” y, además, oportuna y acertada. Lo hemos reconocido. Y punto. Nada de qué alardear, las decisiones tardías de otros países indicaban que era el camino a seguir. Calificarla de “audaz” ya es un exceso de pedantería. ¿Dónde está la “audacia”? ¿En qué consiste? Regrese, presidente Maduro, a la dura “realidad”, esa que es inexorable e inconmovible, y que impactará sobre nuestro pueblo. ¡Vamos a tener que enfrentar, en el muy corto plazo, una inmensa recesión económica mundial!

¿Dónde está la audacia? En el mundo los países líderes en la recepción de extranjeros son: Francia que recibe 89 millones de turistas al año (2018), España, 83 millones, EE.UU., 80 millones, China, 63 millones e Italia, 62 millones. Esa elevada movilidad social de estos países, uno de cuyos elementos es el turismo, es, sin duda, una de las causas principales del altísimo impacto de la pandemia del COVID 19. Eso no podía suceder en Venezuela en esas dimensiones.

Venezuela, es uno de los países de América que menos turistas recibe. Tan sólo 427.000 extranjeros visitaron el país en el año 2017 (cifra del Banco Mundial). Muchos de ellos, más en plan de “trabajo” que, realmente, de “turismo”. Países pequeños nos superan, como Haití con 447.000 visitantes u Honduras con 851.000. Nosotros sólo superamos, en el continente americano, a Guyana (287.000) y Surinam (278.000).

En Latinoamérica, lideran estas estadísticas: México con más de 41 millones de turistas, seguido de Argentina (6.942.000) y Brasil (6.621.000). Otros países que pudiéramos valorar son: República Dominicana con 6.569.000, Cuba (4.684.000), Colombia (3.904.000), Nicaragua (1.256.000), Paraguay (1.181.000) o Bolivia (1.142.000). ¡Venezuela solamente 427.000 visitantes del exterior! Esto no desmerece la acción “rápida” del gobierno pero la coloca en su exacta dimensión. ¡Ni sombras de “audacia”!

Luego escuchamos al Presidente Maduro, hablándonos de los 6.000 venezolanos que “huyen” de Colombia por “la xenofobia o el maltrato” y están regresando al país, pero no dice nada de los cerca de 2.000.000 que “huyeron” a Colombia por razones económicas, o los 4 – 5 millones, en total, que “huyeron” a diversos destinos. ¿Eso no es una falta de “audacia” autocrítica? Y luego – sin querer caer en la ironía que no es una figura retórica que nos agrada en estas circunstancias – el Presidente Maduro nos habla del “té de malojillo”, de los millones (¡!) de “pruebas rápidas” de detención del COVID 19 realizadas y de la misión “Venezuela bella”, en un país destrozado en su infraestructura por la falta de mantenimiento y por la desidia gubernamental. ¿Y de la recesión económica? Ni una sola palabra.

A estas alturas, luego de un mes de cuarentena necesaria, de aislamiento social indispensable, y de parálisis económica parcial pero extensa, nosotros quisiéramos escuchar al Presidente Maduro responder alguna de las siguientes preguntas: ¿Qué va a hacer con los trabajadores venezolanos expuestos a la pérdida o disminución de sus ingresos? Fundamentalmente con los trabajadores de la economía informal o a destajo que carecen de protección, e incluso con los que tienen el Carnet de la Patria. ¿Qué va a hacer para impulsar la demanda de mano de obra, y enfrentar el aumento de las desigualdades? ¿Qué va a hacer con los sectores más vulnerables: la pequeña y mediana industria, la agricultura, el comercio al por menor, los obreros de la construcción, los mesoneros, los taxistas, los trabajadores domésticos? ¿Qué va a hacer también con las empresas grandes o medianas, las mayores generadoras de empleo: las industrias manufactureras, el sector aeronáutico, la industria del automóvil, la industria textil o del calzado, el sector del turismo? De esto están hablando, y debatiendo, los gobiernos del mundo mientras combaten la pandemia sanitaria. ¡En Venezuela, silencio!

Las más fuertes economías del mundo están actuando fundamentalmente en 3 áreas para moderar el impacto económico recesivo del coronavirus: 1) Plan de estímulo a la economía y al empleo. 2) Apoyo a las empresas y al salario del trabajador. 3) Protección directa a los hogares y a los trabajadores. Estos países donde la pandemia del COVID 19 ha hecho estragos, tienen infraestructuras productivas sólidas y una elevada capacidad de respuesta fiscal para enfrentar la altísima recesión económica que se avecina. ¿Y Venezuela? ¿Y el resto de los países de Latinoamérica?

En los países más afectados, a los cuales le hemos hecho seguimiento y valorado sus decisiones, como EEUU, Italia, España, Francia, Alemania y Reino Unido, se están tomando medidas, con sus diferencias y matices, como las siguientes: 1) Presupuestos suplementarios de “emergencia” en todos estos países (en EE.UU. asciende a $ 2.000 billones). 2) Fondos “excepcionales” para el sistema de salud y las agencias de protección civil. 3) Subsidios directos a pequeñas empresas y trabajadores por cuenta propia (en Alemania, para empresas hasta 5 empleados, 9.000 euros por 3 meses, y para empresas hasta 10 empleados, 15.000 euros por 3 meses), o subsidios hasta del 80% de las utilidades promedio declaradas, para aquellas personas que tienen su negocio por cuenta propia (en Reino Unido, hasta 2.500 libras). 4) Prestamos para pequeñas empresas (en EE.UU., si las empresas mantienen a sus empleados, durante los próximos 6 meses, no tienen que reembolsar los préstamos). 5) Fondos de rescate para recapitalizar empresas grandes y, eventual, participación financiera del Estado en ellas (posiblemente en las líneas aéreas, Air France y Alitalia). 6) Apoyo ilimitado a empresas que tengan problemas de liquidez, por vía de préstamos de bancos de desarrollo (en Alemania, el Estado se hará responsable del 90% de esos préstamos y las compañías del 10%.). 7) Inamovilidad laboral total (España) o inamovilidad laboral parcial con un esquema que le ofrece a las empresas compensarlas hasta un 80% del valor de los salarios para trabajadores que se mantengan en su nómina de sueldos, pero que no estén trabajando (Reino Unido). 8) Aplazamiento en pago de impuestos para empresas y trabajadores (Francia, Alemania, Reino Unido) o moratoria en el pago de créditos e hipotecas (Italia, España) y en los recibos de servicios públicos (España). 9) Un (1) año de exoneración del pago de los “impuestos de propiedad” para todas las empresas afectadas (Reino Unido). 10) Prohibición de desalojo a inquilinos que no puedan pagar la renta (Alemania).11) Pagos por “licencia de enfermedad” para padres y representantes que no estén enfermos, pero que tengan que estar en sus casas, para cuidar a sus hijos, debido al cierre de las escuelas (Francia). Bonos para las familias que tengan hijos en casa (Italia). 12) Bonos para aquellas personas que estuvieron trabajando durante el aislamiento social (Italia). 13) Bonos para las personas más vulnerables (España), bonos para los trabajadores por cuenta propia (Italia), subsidios de solidaridad (Francia), subsidios a los trabajadores que sean retirados de sus trabajos (Alemania). 14) Diversos mecanismos para el pago de trabajadores cesanteados temporalmente (Francia) y para que mantengan todos sus beneficios (España). 15) Otros apoyos puntuales, para sectores específicos, en bienestar social.

Paradójicamente, los países menos afectados sanitariamente por la COVID 19 parecieran ser los que serán más afectados económicamente. En el caso de Venezuela la situación seguramente será dramática y las soluciones difíciles, porque ni siquiera se tratará de lo que el gobierno “quiera hacer” para aminorar el impacto recesivo, sino lo que “pueda hacer”, habida cuenta de los 6 años de recesión que arrastramos y las fuerte limitaciones fiscales. Esto último agravado por la caída de los precios del petróleo, que en el caso del crudo venezolano, está actualmente alrededor de los 20 – 30 dólares por barril.

¿El gobierno de Maduro estará en capacidad de superar esta nueva situación económica? Nosotros realmente creemos que es imposible. Demasiados errores y contradicciones acumuladas. Es una “realidad” evidente de la cual la mayoría del país está consciente, salvo el presidente Maduro, los funcionarios pro – gubernamentales y un reducido sector de la población. En la situación económica actual del país, cualquier gobierno tendría inmensas dificultades para superar la crisis, más aún el actual, por la falta de “confianza” que hay en él. Y, por supuesto, debemos señalarlo, es una situación que se agrava por el bloqueo económico. Un gobierno con la conciencia de la trascendencia de sus acciones, capaz de pensar más allá de sí mismo, buscaría la renuncia negociada del Presidente, para facilitar una transición democrática y que un nuevo gobierno pueda iniciar la dificilísima y lenta tarea de recuperación económica del país.

El gobierno no va a dar la discusión en este terreno, lo cual sería saludable para el país. Ha sido su actitud hasta ahora. No cambiará su línea de acción, basada en la mentira o, incluso, raras veces, en argumentos verdaderos, pero que las propias acciones del gobierno contradicen, como lo serían que la “razón humana” debe privar sobre la “razón económica”, o la necesidad de una mayor conciencia mundial con relación al ser humano y a la crisis planetaria. Nosotros estaríamos totalmente de acuerdo con estas últimas afirmaciones, mientras no sean meras consignas, pero le agregaríamos que es también la “mejor” manera de sustraerse a la “realidad”, si no se actúa con buena fe y honestidad intelectual. Y creemos, lo decimos con todo el respeto debido, que es el caso del gobierno.

El Presidente Maduro, debe actuar de manera “temprana y audaz”, los términos de valoración positiva que él utiliza con relación a sí mismo, en este tema que es de una inmensa complejidad y requiere una decisión política trascendente o los mejores paliativos económicos posibles “hasta donde nos alcance la cobija”. El gobierno tiene un “dilema ético” entre sus manos.

Por la Dirección Política Nacional UPP89.
Reinaldo Quijada