Emergencia humanitaria, migración de especialistas, ausencia de medicamentos son factores que golpearon el programa nacional. Actualmente al menos 6 mil pacientes en diálisis podrían beneficiarse de un trasplante, calcula la doctora Anabella Arminio. La ONTV propone elegir un hospital y dotarlo para comenzar con los procedimientos

El 14 de septiembre, se repitió la mala noticia: el fallecimiento de Abraham Palacios, otro paciente en diálisis del Hospital de Niños JM de los Ríos, en San Bernardino. Los números pueden ser muy escandalosos, pero estos números tienen rostro, familia y sueños.

Al menos 13 niños y adolescentes, pacientes en diálisis del JM de los Ríos, han fallecido en lo que va de año. Esperan por un trasplante inexistente, porque estos procedimientos fueron suspendidos en julio de 2017. Ni la presión internacional ha podido salvarles la vida. Niurka Camacho, paciente renal del centro asistencial, denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la paralización de los trasplantes. Camacho murió sin acceder a la cirugía que podía darle una segunda oportunidad.

Una lucha de años

Los trasplantes de órganos pueden ser de cadáver a vivo o de vivo a vivo. En Venezuela hubo un sistema de procura de órganos y tejidos (SPOT) para la captación de potenciales donantes. En el país se hicieron trasplantes de corazón, de riñón, de hígado, de córnea, de médula ósea; se formaron especialistas para el trasplante de pulmón. Se crearon listas de espera para optar a un trasplante, y los pacientes tenían los exámenes listos a la espera de una llamada. Los debates sobre lo legal y lo deseable se dieron en los medios de comunicación. Se planteó que los oftalmólogos ingresaran a las morgues a tomar las córneas de los cadáveres. Legalmente todos los venezolanos somos donantes de órganos y tejidos a menos que manifestemos lo contrario. “Se había avanzado mucho”, recuerda Rafael Arreaza, expresidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

Pero a partir de 2017 el Estado suspendió los trasplantes. En ese momento había 14 centros para el trasplante renal, uno para trasplante hepático (Policlínica Metropolitana) y dos para el trasplante de médula ósea (Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera y Hospital de Clínicas Caracas).

Hasta el año 2014 la procura de órganos estaba en manos de la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV). El Ejecutivo Nacional le quitó esta competencia y creó Fundavene para que se encargara de todo lo relacionado con los trasplantes. “La actividad de trasplante comenzó a decaer”, explica Anabella Arminio, asesora médica de la ONTV, “porque las condiciones hospitalarias ya no daban para mantener el programa de trasplantes”.

Tres años después el deterioro del sistema público era aún mayor. No estaba garantizado siquiera el acceso a medicamentos antirrechazo (para evitar que el organismo del receptor rechace el órgano del donante). “Fundavene, con buen criterio y a la espera de que la falla de inmunosupresores se solucionara en el corto plazo, suspendió el sistema de procura de órganos y tejidos”.

Es decir, que desde 2017 “no hay trasplante de donante cadáver en el país”. El trasplante de vivo a vivo “está suspendido en los hospitales públicos”, y se mantiene en dos clínicas privadas a costos casi inalcanzables.

6 mil pacientes en cola

“Los médicos que hacían trasplantes se han ido de Venezuela, las unidades de trasplantes han sido desmanteladas y no están en condiciones de hacer trasplantes”, enumera Arreaza.  

Hoy día, valora Arminio, “las condiciones no han cambiado”, es errático el suministro de los medicamentos antirrechazo, las condiciones de los hospitales son críticas y, encima, en marzo de 2020 se sumó otro factor: la pandemia de COVID-19. “Todos los hospitales, centinela y no centinela, están con pacientes con COVID-19”.

Ya no hay lista de espera. “No es lógico tener a los pacientes haciéndose los exámenes necesarios para estar en lista de espera, porque es de altísimo costo y los hospitales no los pueden hacer”, detalla la médica. Según sus cálculos, 60% de los pacientes en diálisis “son candidatos a trasplante” de riñón. Hay 10 mil en diálisis y 6 mil podrían beneficiarse de un trasplante. Al no haber trasplante los pacientes quedan represados en la diálisis, pasan mucho tiempo en diálisis y se van complicando. “Además las unidades de diálisis van teniendo problemas de suministro, aparte de fallas en servicios básicos como electricidad y agua, que son esenciales”.

Para una persona estar bien en diálisis necesita tres veces por semana, las horas necesarias, con los líquidos requeridos y con tratamiento para las otras enfermedades (como la hipertensión, la baja hemoglobina). Si esto no es bien atendido “comienzan a deteriorar, y el deterioro es más rápido en los niños, porque toleran peor el procedimiento, no crecen y tienen problemas de calcio”.

Para salir de este círculo de denuncias sin solución, la ONTV propuso activar un centro para el trasplante, con todo lo que implica; dotación del hospital, reentrenamiento del personal. “Creemos que hay que comenzar de a poquito”, expone. Para lograrlo se necesitan “servicios del hospital funcionando totalmente, porque un centro de trasplante necesita un hospital que funcione”.

El pasado 20 de agosto la ONTV formalizó su planteamiento.

En un centro repotenciado se podría comenzar “con el trasplante de donante vivo a vivo, que es más planificable”, enfatiza. Para retomar el trasplante de cadáver a vivo hay que activar el sistema de procura de órganos y tejidos.

El proceso sería elegir el hospital y mantenerlo sin coronavirus. Arreaza propone comenzar con los trasplantes de riñón y córnea. Para hacerlo posible hay que garantizar laboratorio las 24 horas, quirófanos, servicios hospitalarios plenamente funcionales.

Los recursos, expone Arminio, deben ser asumidos por el Ejecutivo. “Eso le corresponde asumirlo no a ONG ni entes privados; es obligación del Ejecutivo”, reitera. Para eso es preciso tener “voluntad política y recursos”.

No lo ve posible para este año, pero insiste en que a los niños en diálisis en el JM de los Ríos hay que mejorarles sus condiciones de diálisis y garantizar todos los suministros requeridos; también, proveer agua de calidad, asegurar que todos reciban las medicinas que necesitan. No está de acuerdo con trasladar a los niños al exterior para ser operados: “No puedes vaciar el país, sacar a la gente para que resuelvan todos los rollos afuera porque no eres capaz de resolver adentro. Hay que resolver adentro y trabajar adentro. Lo demás es una utopía que durará uno o dos meses, se beneficiarán unos poquitos pacientes y el resto seguirá estando en penuria. No es ético: no puedes dar una solución de ese tipo para una patología cuando otras patologías están esperando. Hay que resolver aquí”.