Como abanderada por la plancha La U que soñamos, Paola Martínez se propone “ser el puente entre los intereses, las ideas de los estudiantes, y las decisiones que se toman dentro de la universidad”

Paola Martínez es candidata al Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV) por la plancha La U que soñamos. Pero, ¿de dónde salió Martínez? Ella cuenta que en 2020 fundaron una federación de estudiantes por los derechos humanos, cuyo propósito ha sido “la defensa de los recintos universitarios como esas cunas que generan el pensamiento crítico y que son capaces de generar cambios en la sociedad, de generar un país democrático”.

Asegura -en respuesta a un cuestionario enviado por contrapunto.com vía guasap- que en este tiempo se ha dedicado a denunciar las acciones del Estado contra las universidades, y además ha tenido la oportunidad “de vivir una vida universitaria en la que ha visto la decadencia generada por el Estado, que constantemente ha buscado vulnerar la academia y destruirla”.

En este contexto, refiere, quiso plantearse hace algo diferente. “Tener una incidencia en la universidad para que se pudieran generar cambios en ella. Por eso me estoy postulando a un Consejo Universitario: porque es en el Consejo Universitario donde verdaderamente se puede tener una incidencia; es donde se toman las decisiones para generar cambios, para incentivar el debate, para incentivar el respeto por las libertades fundamentales necesarias para que en la universidad se pueda construir el país que soñamos, y podamos construir desde la representación estudiantil la universidad que soñamos”.

Martínez asegura que, en estos dos años ha documentado “la realidad que vive la educación superior venezolana, la realidad que viven las universidades públicas y, por ser ucevista, he estado presente en las constantes vulneraciones que se han generado en la UCV”. El Estado, “a través de la asfixia presupuestaria, destruyó la academia; las universidades se deterioraron hasta tal punto que el techo del corredor número 5, del pasillo central de la UCV, se cayó. Era tal el estado de deterioro de la universidad, que vemos cómo una de sus estructuras más importantes se derrumbó. Y esto es algo que ahora el gobierno se abocó a reparar, pero era una deuda que tenía el Estado con la universidad desde hace más de 20 años”.

Considera que, con los trabajos que ha emprendido la comisión presidencial, pretenden hacer una fachada “que no soluciona los problemas de fondo que tiene”, y enumera algunos: “Los estudiantes no tienen incentivos para estudiar, los profesores no tienen salarios justos, y esto ha provocado una deserción profesoral y estudiantil de más de 60%”.

Esta, insiste, “no es la universidad que nosotros soñamos”. La UCV que sueñan es aquella en la que cada facultad “tenga la capacidad de generar ingresos propios para no depender de un Estado que ha buscado destruir la academia, que ha buscado destruir la universidad durante más de 20 años”.

La autonomía universitaria es un punto clave para quienes están unidos a la UCV por un cordón umbilical. “No hay duda alguna de que el Estado ha buscado vulnerar la autonomía universitaria de diferentes maneras; es más: el Estado ha emitido más de 50 decisiones judiciales que han intervenido en elecciones universitarias, no solo en la UCV, sino en las universidades públicas del país”.

Analiza que el Estado “ha mantenido una política que busca vulnerar la autonomía universitaria, y hoy la UCV no es una excepción de esta realidad”. Cita, por ejemplo, el nombramiento de Jacqueline Faria “como una figura protectora de la universidad”. Por eso “vemos como el Estado busca constantemente intervenir la universidad, busca inmiscuirse en ella, y esta es una realidad que están haciendo y que quieren seguir haciendo”. Justamente en este escenario “los estudiantes tenemos un papel fundamental, y la comunidad universitaria tiene un papel fundamental, porque la universidad se defiende desde adentro, la universidad se defiende en las aulas y en los pasillos”.

La UCV de sus sueños “es aquella donde los estudiantes vuelvan a clases, donde los profesores se sientan a gusto y se sientan incentivados a dar clases, porque la universidad se defiende y se construye desde adentro”.

La universidad que espera reconstruir desde el CU es “una universidad para los ucevistas” en la que los estudiantes “tengan una voz dentro de las decisiones que se toman en los máximos órganos”.

Martínez se propone “ser el puente entre los intereses, las ideas de los estudiantes, y las decisiones que se toman dentro de la universidad”. También erradicar cualquier acoso por género, por temas académicos o “por temas personales”. Martínez está proponiendo crear un buzón de denuncias para escuchar estos casos y buscarles solución.