Comenzó el tercer mes de año muy movido. Las elecciones caminan y la administración Biden ratifica el decreto de Obama sobre  la amenaza que representa Venezuela. Mientras la gente busca como resolver el día a día

No hay tiempo para aburrirse y las estrategias cambian de un día al otro. Como en la mayoría de las puestas en escena siempre hay más movimiento detrás del escenario que frente a los reflectores.

Mientras la administración Biden hace gala del oficio de los demócratas a la hora de ir apretando el dogal en el tablero geopolítico, el Gobierno de Maduro hace cintura y avanza en el plano interno copando espacios.

Estados Unidos ratifica que la administración Maduro es una amenaza para su seguridad. Hace pública la reunión de su secretario de Estado Blinken con Guaidó. Biden consiguió la carpeta que dice Venezuela y comenzó a jugar como los políticos con abolengo y no como los aprendices de brujo.

Por su parte la Unión Europea responde con reciprocidad a la expulsión de su representante en Venezuela. El servicio exterior pierde una pieza de mucha reputación en el campo diplomático del vetusto continente.

Del otro lado,no son ni muchos ni mancos. La respuesta de Miraflores es señalar al enemigo externo para buscar cohesión en su base dura y pisar el acelerador de las elecciones. La presión externa contra Maduro no parece tener un espejo en lo interno y no detiene su jugada.

Elecciones

Las discusiones sobre los postulados al CNE toman cuerpo y hasta organizaciones y personalidades libres de toda sospecha de ser chavistas están dispuestas a proponer nombres.

Vemos organizaciones como Observatorio Electoral Venezolano, Observatorio Global de Comunicación y Democracia, Red de Observación Electoral de Asamblea de Educación, Semillas de paz.

Hay nombres como Alba Purroy, Colette Capriles, Deborah Van Berkel, Feliciano Reyna Ganteaume, Francisco Martínez, Inés Quintero, Jesús Chúo Torrealba, Jorge Botti, Keta Stephany, Margarita López Maya, Mercedes Malavé González, Mibelis Acevedo Doní, Michael Penfold y Nelson Freitez, por citar algunos.

Por otro lado un grupo de dirigentes, intelectuales entre los que se encuentra Pedro Benítez, José Luis Farías y Joaquín Marta Sosa conminan a Guaidó a “dar un paso al frente” y que asuma la ruta electoral.

Le dicen que “las organizaciones partidistas, a pesar del momento difícil que atraviesan, siguen desarrollando sus actividades. En el seno de ellas se debate el tema electoral. Usted lo sabe y también conoce la presión que vienen ejerciendo los liderazgos de estados y municipios en favor de la participación. Ningún partido político, incluido el suyo, está fuera de ese proceso”.

En criollo dirían: “que nadie se caiga a cobas”, todo el mundo piensa en las elecciones. Esto complica el escenario para quienes han sostenido que hay que esperar por óptimas condiciones electorales.

Mientras esto pasa en el Palacio Federal Legislativo, la otra oposición conversa sobre elecciones y busca espacios.

Los mensajes al público opositor siguen siendo contradictorios.

Unos dicen que no van a las elecciones, pero tras bastidores discuten la forma de entrar en el juego sin pasar la pena de desdecirse. Otros que sí van a las elecciones y confrontan al Gobierno de Maduro, no parecen opositores.

El gobierno hace fiesta y avanza.

En la conmemoración de la muerte de Chávez llama al partido para reunirse y bajar la línea. Se amalgama. No pierde tiempo.

Al son de estos acontecimientos comienzan a aparecer viejas caras ofreciéndose como candidatos en las regiones. Hasta Eduardo Manuitt de las sombras salió a ofrecer su nombre. Seguramente será otro elemento que meterá ruido entre los adversarios en Guárico de los candidatos de Maduro.

La correlación de fuerzas en el seno de la comisión que elegirá el nuevo CNE hace prever que no habrá equilibrio. No hay ningún estímulo para que esto sea así.

El Gobierno aspira que al nombrar el nuevo CNE la oposición diga que es “más de lo mismo” y el oficialismo dirá “los objetivos fueron alcanzados, desestimulan el voto y con alta abstención siempre gano”. Eso dice la historia reciente de las elecciones en Venezuela.

Mejor lejos que cerca

Luego de ofrecer a la Unión Europea visitar el país para las elecciones, de manera inteligente la administración Maduro se pelea con la UE. Expulsa a la embajadora, las decisiones de este multilateral se la pone fácil con nuevas sanciones y crece la hostilidad.

Resultado: No habrá observación de la Unión Europea seis meses antes del proceso. Es imposible. Mientras se normalizan las relaciones, que seguramente se normalizarán, el cronograma electoral avanzará de manera indetenible y la victoria más preciada y posible para la oposición, que sería arrancarle al Gobierno la observación internacional y no tan solo un “acompañamiento”, comienza perderse desde ahora.

Se conoció que solo será reconocida una de las tarjetas de los partidos que están en la Mesa de Diálogo Nacional, todas las demás solicitadas siguen en cola sin esperanzas.

Por su parte los empresarios empiezan a presionar y Felipe Capozzolo desde Consecomercio dice a los políticos: “Queremos resultados. Nosotros le construimos los puentes ustedes tienen que cruzarlos”.

Él se deslinda del tema político y dice que “no quiere quitarle el papel a nadie”. Sin embargo, Maduro por su lado dinamita ese discurso y señala que Ricardo Cusanno actual presidente de Fedecámaras, será candidato por Caracas.

La idea es llenar todo de política y conseguir que los ataques entre los factores que adversan al oficialismo peleen entre sí y le alivien el trabajo al Psuv a la hora de cuestionarlos. La estrategia es bombardear la posibilidad de unidad frente a los candidatos del oficialismo.

Asimismo, se mina la credibilidad del empresariado que hasta ahora es percibido junto a la Iglesia como las instituciones de mejor percepción ante la gente.

¿Estará Maduro preocupado por la ratificación del decreto de Obama?¿Cuánto lleva sobreviviendo a esas sanciones? ¿Cuba, Irán, Corea del Norte han sobrevivido a sanciones por cuánto tiempo?

Sin la presión de un adversario interno poderoso, existen pocas razones para que quienes detentan el poder vean razones para negociar y ceder.

Mientras esto pasa la gente sobrevive haciendo de tripas corazón, con salarios paralelos a lo que se gana en bolívares, porque no alcanza. Buena parte de la población está ajena a este debate.

¿Qué pasará? Por ahora no tenemos bolas de cristal, solo pies planos para estar pendientes del escenario que se presenta.

El juego sigue.