Doce organizaciones construyen una agenda común. Es un frente de lucha, aseguran sus integrantes

Es viernes 2 de octubre y en Caracas el único horizonte es de lluvia. En la histórica sede del Partido Comunista de Venezuela (PCV), en la parroquia San Juan, la reunión de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) se retrasa, pero no se suspende. Se llega con los pies mojados y la ropa a medio secar, pero se llega. Todos los viernes los dirigentes de 12 organizaciones se encuentran en este local para conversar sobre la coyuntura nacional, la campaña para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, los acontecimientos internacionales.

Al gobierno de Nicolás Maduro y al oficialismo no le cayó muy bien que digamos la aparición de la APR. Los comunistas decidieron no participar en la alianza del chavismo gobernante, el Gran Polo Patriótico, y hasta ahora han podido mantener sus autoridades y sus sedes. Otros partidos no corrieron con la misma suerte. Patria Para Todos, Tupamaros y UPV, por ejemplo, fueron intervenidos por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y hoy tienen nuevas directivas nombradas por la instancia judicial. Dirigentes del PCV ya tenían una estrategia diseñada para enfrentarse a la posible judicialización, amenaza hasta ahora no concretada.

La APR no es solo un frente electoral. “Es una alianza de movimientos sociales y partidos políticos” que continuará más allá de las elecciones, precisa Luis Barrios, del MBR200. “Es un frente de lucha” para campesinos, obreros, estudiantes, trabajadores.

Para, la enfermedad y la muerte del presidente Hugo Chávez marcaron una ruptura. “En la revolución se produjo un cambio total”, un retroceso, asevera. “Se liberó el control de cambio”, criticó. “Hubo una ruptura del espíritu que trajo a Chávez al poder”, enfatiza Eduardo Muñoz, también del MBR200. “La naturaleza del sueño se perdió”, dice, y lo atribuye a que Chávez “empezó a rodearse de una serie de gente que no estaba en ese sueño”. Recurre al símil del barco y la tormenta. “Al morir Chávez el barco quedó a la deriva, con una tripulación que no tenía un capitán que tuviera claridad de rumbo”.

En la APR se reúne la izquierda de los años 60, 70, 80 y 90. Jaime Véliz, candidato a la Asamblea Nacional y dirigente de Izquierda Unida, señala que en vista de la crisis de los servicios públicos y lo que vive el venezolano “nosotros decidimos crear la Alternativa” que recobre “las bases fundamentales de los movimientos populares”.

Los dirigentes defienden la Constitución de 1999 y las consignas del chavismo. “El poder del pueblo para el pueblo hoy día es poder para la burguesía, que hoy día se llama burguesía revolucionaria”, afirma Véliz. Como candidato, cuestiona que en el estado Miranda “se quiere eliminar los consejos comunales para volver a las asociaciones de vecinos con el nombre de condominios. Eso es darle un golpe al poder popular”.

No están enfrentados a Maduro. Sí critican las medidas que ha tomado su gobierno y defienden el derecho a oponerse a ellas. El secretario general del PCV, Oscar Figuera, puntualiza que comparten la política internacional del gobierno de Maduro, pero difieren de su política interna.