“A nosotros no nos sirve un ‘quítate tú para ponerme yo’. A mí no me garantiza nada que cambien los actores políticos”, señala la profesora universitaria y directiva de la Fapuv

En las protestas de los gremios universitarios, en las discusiones para buscar salidas a la crisis del país, e incluso, en una reunión en el Palacio de Miraflores, ha estado presente y activa la profesora Keta Stephany. Como integrante de la directiva de la Fapuv, Stephany ha advertido que, por parte del gobierno, hay una política para que los universitarios se vayan de las universidades. Como activista social, ha insistido en que los venezolanos necesitan soluciones. Lo que le dijo directamente al mandatario Nicolás Maduro solo ella lo sabe. Pero sí es público que, cuando se habla de volver al diálogo gobierno-oposiciones en México, Stephany reitera que los venezolanos tienen que ser escuchados.

A veces lleva botas. A veces, zapatos de goma. Sin embargo, lo fundamental no cambia en esta egresada de Letras que usa la palabra para defender derechos. Para las universidades, explica, “la salida es que se reconozca a los actores sociales, y que convengan con los actores sociales sus condiciones de vida, sus condiciones de remuneración, sus condiciones de trabajo”.

Con la administración pública en protestas por lo menos dos veces a la semana, Stephany le insiste al gobierno en que debe dialogar, y en que “se debe partir de los beneficios que tenían, porque constitucionalmente eso es progresivo”. Pone sobre la mesa, de nuevo, que el gobierno debe derogar el instructivo Onapre que eliminó beneficios contractuales: “Es una imposición, es una violación de los derechos de los trabajadores. Hay que aplicar la fórmula que se tenía, con el instructivo anterior, a partir del salario mínimo que se aprobó, y hay que sentarse a discutir las condiciones de trabajo con los gremios y organizaciones sindicales”.

A su juicio, el cambio de ministro del Trabajo no afectará los acuerdos con la OIT, porque son políticas de Estado. “Si hay un cambio en esa política no será porque el ministro quiere, sino porque el PSUV así lo decide”. Considera que el diálogo con la OIT es un avance, pero recuerda que está circunscrito a tres convenios, y apunta que el de las convenciones colectivas no forma parte de ese trío.

Sobre las negociaciones en México, resalta que no se puede hablar de diálogo “con un clima de imposición”, y ahora “me estás violando mis derechos e imponiendo condiciones de trabajo. Me tienes trabajadores presos, y eso no puede ser, porque en Venezuela se presume inocencia hasta que se demuestre lo contrario”. También “me quieres imponer la ley de universidades y me impones ahora la ley para espachurrar a las organizaciones no gubernamentales”. Eso, advierte, contradice el llamado a diálogo.

Stephany aclara que “los actores sociales no están allí; esa es una reunión de actores políticos”, pero “está previsto que haya una discusión con los actores sociales, una mesa”. Claro, el mecanismo para que se concrete “hay que acordarlo” y no debe ser solo para algunos. “El mecanismo debe permitir la consulta a la sociedad, porque estamos hablando de un diálogo nacional”.

La sociedad venezolana necesita compromisos de todos los actores políticos, argumenta. “A nosotros no nos sirve un ‘quítate tú para ponerme yo’. A mí no me garantiza nada que cambien los actores políticos”. Y, si se hacen primarias, apunta, “yo quiero primarias con programa”. Para ella está muy claro que no debería haber “primarias de candidatos vacíos”.

Para la consulta a la sociedad, Stephany saca una carta de debajo de la manga: Naciones Unidas. “La ONU tiene mucha experiencia. Necesitamos el apoyo técnico de un ente neutral. Así como el diálogo tripartito tiene el apoyo técnico de la OIT, de la misma manera tiene que hacerse en este caso. Tiene que haber un organismo neutral que ayude a montar un mecanismo de consulta a la sociedad”.