“Las consecuencias para un actor como Venezuela son impredecibles en caso de que se escale el conflicto en Ucrania”, subraya el analista

Tambores de guerra suenan en el este de Europa y parece que sus ecos llegan hasta América Latina. La sospecha, rumor o confirmación -nada oficial pero mucho extraoficial- de que hay bases rusas en territorio venezolano coloca al país en un ajedrez que puede tener consecuencias para sus autoridades y su población.

El internacionalista Freddy Jabano señala -en conversación por Whatsapp con contrapunto.com- que hay una dualidad en la política exterior de Venezuela (Maduro-Guaidó) y sostiene que si la crisis de Ucrania escala, la situación puede ser complicada hasta para el propio mandatario Nicolás Maduro.

Para entender las razones del conflicto Jabano recuerda que, al revisar los paradigmas de las relaciones internacionales, nos damos cuenta de que pasamos de un sistema bipolar a un sistema multipolar, con China como potencia internacional que “va generando algunos conflictos internacionales”. Se pasó de una visión en la que se controlaba el territorio y los recursos material a “una guerra asimétrica, en la cual el problema no es dominar un territorio sino controlar los recursos inmateriales” como “la identidad de las personas”.

Vladimir Putin “quiere recomponer el sistema internacional y darle un poder especial a Rusia”, refiere Jabano, por lo que son altamente probables “los encontronazos que tienen que ver con una visión geopolítica de ambas potencias, y si a eso agregamos los intereses de Europa, especialmente en el área energética, tienes unos componentes que posibilitan el surgimiento del conflicto en un momento en el que el cambio de paradigma de Estados Unidos no permite la confrontación este-oeste”.

Por el desmembramiento y reacomodo de las potencias a una nueva realidad “el contexto venezolano se complica, porque desde muy temprano el PSUV y el presidente Chávez entendieron que, de acuerdo con su visión y la manera como ven el equilibrio planetario, debían buscar socios capaces de contener a su enemigo principal, Estados Unidos, y lo que representa: el sistema capitalista internacional”.

Venezuela, además, se vincula con Cuba e Irán, países relacionados con Rusia y con China.

“Esa visión del mundo que mantuvo el chavismo, y que recoge el presidente Maduro, va generando los desencuentros propios de la región, por cuanto la inacción, la manera cómo EEUU ahora mira el mundo (ya no quiere ser policía internacional) les permite a las nuevas potencias, nuevos actores y nuevos subsistemas encontrar nichos en los cuales empezar con el discurso y la narrativa de un nuevo sistema internacional”. El objetivo es, subraya, derrumbar el sistema capitalista.

Para Venezuela hay una consecuencia inmediata de su alineación en esta crisis: “Forma parte de un juego geopolítico mundial” y además con dos liderazgos: “El presidente Guaidó y el presidente Maduro, con esa dualidad que tenemos en la estructura de Venezuela como actor internacional”. El país tiene “una presencia distinta de la que habíamos tenido”, se reportan bases rusas en territorio venezolano. “Las consecuencias para un actor como Venezuela son impredecibles en caso de que se escale el conflicto en Ucrania”.

Jabano remarca que EEUU tiene una zona de seguridad “definida en sus propios términos” y “no va a permitir que un país como Rusia mantenga objetivos aquí”.

-¿Hay instancias latinoamericanas con el peso suficiente para poder mantener la región fuera de ese conflicto? ¿Cuáles son?

-Nosotros pasamos por la tragedia de que, una vez fracasada la invasión de Las Malvinas y fracasado el mecanismo que se encarga de la seguridad regional (TIAR), quedamos desasistidos de un instrumento que nos permita mantener una política común de seguridad de la región frente al resto del mundo. Hay países agregados a la OTAN, como Colombia, y en el plano de actores individuales, han podido acercarse a convenios binacionales que les permitan tener un muro de contención. Pero la realidad que se ha visto en el sistema internacional es que han sido ineficientes, porque los conceptos de conflicto, de guerra asimétrica, guerra de cuarta generación han echado por tierra la doctrina de seguridad y defensa. En la región no tenemos otra instancia que no sea recurrir a convenios bilaterales con Estados Unidos para la defensa y el resguardo mutuo de la seguridad regional.

-¿Puede salirse Venezuela de ese conflicto, a pesar de los nexos entre el gobierno venezolano y el gobierno ruso? ¿De qué manera podría salirse o mantenerse al margen?

-Salirse Venezuela, con más de 200 convenios con Rusia, pareciera que no es factible. Venezuela es un peón de una estructura mundial mucho más poderosa, en la cual juega y en la que están Irán, Cuba, Turquía, Corea del Norte y los demás países de la órbita llamémosla comunista. En el caso de Venezuela no creo yo que pueda tener mayor importancia la participación en un evento de ese tipo, por cuanto no cuenta con los recursos materiales que puedan sustentarlo con autonomía frente a cualquiera de los dos. Mucho menos, no reconocido por EEUU puede acudir Maduro a convenios que tengan que ver con asistencia y reciprocidad en materia de seguridad. Ese juego geopolítico se refiere a la manera cómo está estructurado el sistema internacional: el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y lo que se discuta allí. Venezuela no tiene las capacidades para salirse de ninguno de los dos conflictos; ni siquiera puede salirse del conflicto en caso de que EEUU decida, bajo pedido de un presidente encargado como Juan Guaidó, usar la cooperación internacional frente a un Estado fallido. Eso le permitiría legalmente a EEUU intervenir, por cuanto hay una petición de un gobierno reconocido. Pero esa sangre no ha llegado al río, falta mucho tiempo de negociación, ese reacomodo está en caliente y todo dependerá de cómo escale ese conflicto.

Los ejercicios navales de la OTAN en el mar Mediterráneo, que durarán hasta el 4 de febrero, sirven como una advertencia en el juego geopolítico y “para la preparación de un escenario de confrontación que puede suceder o no puede suceder, y que dios quiera que no suceda porque sería catastrófico para Europa y catastrófico para el propio Maduro, porque la definición de seguridad de Estados Unidos en la región arropa a nuestro país, y con toda seguridad pudiera Estados Unidos anular y comprobar que una potencia con las características de Rusia está en un territorio amenazando la seguridad de Estados Unidos”. Eso, afirma Jabano, “podría generar en el ámbito interno de Estados Unidos una legitimación de la acción bélica para poder hacer frente a una potencia que está amenazando su territorio”.

Si en Ucrania no sucede nada, expone, ya Venezuela se puso “en la mirada del sistema internacional” por la posible presencia de bases rusas y la apreciación de que “existe una amenaza que no les resulta conveniente, sobre todo en América Latina”.