La respuesta que se genera en el plano económico se ha apalancado en acciones de mercado. Maduro sostiene políticas como los Clap, para mantener su respuesta a los sectores más vulnerables

Pragmatismo es la palabra que se impone.

El accionar de Nicolás Maduro, pone su mira en salvar los obstáculos que le imponen sus errores, ineficiencia de buena parte de la gerencia pública y las sanciones de Estados Unidos, que terminan acorralando a la gestión de su Gobierno.

La reducción sustantiva de los ingresos petroleros, asociada a la caída de la producción de un promedio de 2,1 millones de barriles de diarios a 750.000 barriles día, es una limitación que obliga a tomar acciones para paliar la situación.

Cristian Hernandez / AFP

Mientras los reflectores se concentran en el show político que acapara las miradas, el equipo de Maduro da pasos -alejado de las luces- y avanza en esquemas que le permitan pasar el empedrado y espinoso camino que le toca caminar.

Ante situaciones como esta, se imponen las soluciones pragmáticas que acercan a la política económica del Gobierno a decisiones de mercado, como la reducción de facto de las importaciones.

Algunos economistas como Francisco Rodríguez Rodríguez, afirman que Venezuela requería cerca de 10.000 millones en importaciones durante 2019. Las importaciones oscilaron entre 300 y 500 millones de dólares mensuales.

En el mejor de los casos, las compras externas alcanzaron cerca 60% de lo calculado por Rodríguez durante el 2019. Es decir, que hubo una medida, forzada por las circunstancias, que podría verse en sintonía con la ortodoxia económica.

Mirando hacia otro lado

Por otro lado, el Gobierno creó instituciones y leyes en función de ejercer muy fuertes controles sobre la economía, las cuales se han ido relajando para dejar operar con mayor agilidad el mercado.

Ya no se ven los operativos de la Superintendencia Nacional para la Defensa para los Derechos Socioeconómicos (Sundee) cerrando panaderías, supermercados y metiendo presos a gerentes del comercio.

A despecho de quienes creen en la coerción como instrumento para controlar la economía, la conformación de los precios se hace de una manera más libre y no hay un chequeo celoso del margen 30% de ganancias que establece la Ley.

Por otra parte, cerca del 60% de las transacciones de la economía se hacen en dólares. En zonas fronterizas como Táchira y Zulia, en sus capitales, este procentaje llega hasta el 90% del intercambio comercial.

“Gracias a Dios que existe la dolarización”, llegó a decir el Mandatario en una entrevista con José Vicente Rangel, aunque también ha reconocido que existe una distribución inequitativa de los beneficios de este proceso “y vamos a atacarlo”, ha dicho.

En ese sentido también se han flexibilizado las normas y la banca comenzó a ofertar cuentas en dólares que pueden proveer en taquilla billetes verdes con la cara de Lincoln y de Jefferson para que puedan dinamizarse los mecanismos de pagos.

Estas cuentas tienen como características la posibilidad de hacer pagos electrónicos entre cuentas del mismo banco y, según sostienen los técnicos de las instituciones financieras, se avanza en crear los mecanismos para los pagos interbancarios.

Algunos economistas calculan que la liquidez en dólares que circula en la economía ronda los 2.800 millones de dólares, hace pertinente que estas acciones se concreten para darle celeridad al intercambio económico.

La “dolarización transaccional”, como la define el economista Leonardo Buniak, ha obligado al Gobierno a tener que asumir una respuesta atada a las necesidades del mercado, sin que esto signifique un nuevo enfoque en la esencia de las políticas del Gobierno y podamos decir que se hizo neoliberal.

Lo que si es evidente es que esta una acción pragmática, que lo llevará de la mano a transitar por cambios importantes en el modelo económico, obligado por la cruda realidad a la que se enfrenta.

Existe una amplia literatura económica sobre el tema que corrobora que cuando se transita el camino de medidas de este tipo, no hay vuelta atrás. Es decir, que la dolarización tenderá a hacerse estructural y el Gobierno conseguirá la prosa con la cual justificarla.

Serán anuncios que apuntarán a un mecanismo dual, al estilo cubano, o justificando medidas de mercado como las que llevan a delante los vietnamitas o los chinos.

No podemos dejar de recordar que justamente estos dos países fueron visitados por Diosdado Cabello, en octubre pasado, mientras Maduro visitaba Moscú.

Exportar, importar

Por otro lado, también hay iniciativas en el plano del comercio exterior y exonera una serie de códigos arancelarios del pago de impuestos.

Esta acción apunta a que se hagan más expeditas las compras externas por parte de los privados. La idea es compensar la caída de las importaciones gubernamentales limitadas por la merma de los ingresos petroleros y las sanciones de Estados Unidos.

En el sentido contrario, las exportaciones también se han flexibilizado al estilo chino, que consiste en desarrollar un sistema con trámites sencillos. Este plan se está aplicando en la aduana de Puerto Cabello, con el respaldo de la experiencia china y rusa.

Y hay más

El menú es más amplio y ya existe el marco legal para la autorización de emisiones de bonos privados en dólares y trabajan tres casos que están por concretarse.

También se avanza en darle luz verde a créditos en dólares desde el sistema financiero y se apuran en una nueva plataforma de pagos, cuya primera prueba ha sido eficiente.

Ante la situación asfixiante por el lado económico el Gobierno “se defiende como gato panza arriba” y no tiene pudor en acudir a la ortodoxia económica cuestionada en el pasado.

Se acude a medidas tributarias y se reforma el Impuesto al Valor Agregado, se ajustan tarifas en los servicios como emisión de pasaportes, registros de empresas, multas, tasas aeroportuarias.

Al juntar estas medidas, con la rebaja forzada del gasto público por la falta de recursos debido a la caída de los precios del petróleo y la producción local, hay quienes sostienen que se han aplicado acciones alineadas con las recetas del Fondo Monetario Internacional.

Foto: Twitter Prensa Presidencial

El equipo de Maduro y su equipo de Gobierno sostienen que no.

En su discurso señala que la inversión social se mantiene y las importaciones de bienes y servicios se concentran en las áreas vitales para favorecer a los más necesitados, “frente a los ataques del imperialismo y la guerra económica”.

Vale la pena traer a colación aquella vieja vieja frase: “La política es fluida y dinámica” y si se trata de economía, mucho más. Frente a la crisis económica, el socialismo se defiende con las “mañas” del capitalismo y si no pregúntenselo a los cubanos, vietnamitas y chinos.

Aquí no tendría por qué ser distinto. Yogi Berra tiene razón: “El juego no se acaba hasta que se termina”.

Aquí se sigue jugando.