Indica la analista que el caso Barinas atenta contra las posibilidades de que se avance en la suspensión de las sanciones que cercan a la administración Maduro

Eglée González Lobato sostiene que existe un exceso de personalismo en el liderazgo opositor, que le ha costado en muchas regiones la victoria electoral.

“Los resultados electorales dan cuenta de una crisis de representatividad de los partidos políticos, especialmente de los que se suponen son del campo democrático, agudizado por el comportamiento del liderazgo opositor signado en su mayoría, por un exceso de personalismo y toma de decisiones desde cúpulas sin consulta de sus bases”, sentencia la abogada y profesora universitaria en su informe sobre los comicios del 21 de noviembre.

Asimismo, señala que la ausencia de mecanismos de resolución de conflictos alrededor de la determinación de los candidatos que enfrentarían al partido de Gobierno “se tradujo en candidatos impuestos ,desconociendo liderazgos regionales o actores emergentes producto de sus trabajos sociales”.

“La desafección de los ciudadanos hacia los partidos caló más hondo ante la ausencia de una estrategia unitaria, capaz de enfrentarse electoralmente para derrotar al oficialismo. El liderazgo opositor desoyó las múltiples recomendaciones que se les hacían desde distintos sectores de la sociedad, verificándose –en consecuencia- la hipótesis autocumplida de la fragmentación y dispersión del voto, aventajando al oficialismo, incluso en estados donde se pretendía ganar a los candidatos reelectos del PSUV por su mala gestión”, es una de las afirmaciones del informe.

Las condiciones

Con respecto al tema de las condiciones electorales rescata los avances logrados, al compararse con eventos anteriores, sin negar la persistencia de arbitrariedades

“Los resultados electorales del 21N arrojaron ganancias cualitativas como el logro de condiciones electorales en medio de un gobierno autoritario, negado a la alternabilidad del poder y el regreso a las urnas electorales como mecanismo para dirimir los conflictos entre los venezolanos, a pesar de las asimetrías existentes. También permiten identificar la presencia de las distintas fuerzas políticas en el territorio y evaluar el peso de cada una de ellas”, indica la profesora universitaria.

Por otra parte, hace la salvedad de que aun se está lejos de las condiciones democráticas a las que debe aspirar la sociedad venezolana.

“Estamos lejos de tener unas elecciones democráticas mientras se produzcan las inhabilitaciones a los disidentes del gobierno, judicializaciones a los partidos políticos opositores, excesos del Plan República y se mantengan los vicios estructurales del Consejo Nacional Electoral, que permiten el ventajismo abusivo de los recursos del Estado a favor del partido del gobierno”, señala González Lobato.

Barinas

Frente al caso Barinas, Eglée González Lobato se muestra dura y considera que ha sido caótica la situación generada por la decisión tomada frente a la situación en el estado llanero.

“El caos generado a causa de la decisión del TSJ que desconoce la voluntad de los electores de Barinas y ha resuelto llamar a nuevas elecciones para Gobernador del estado, ha tenido un impacto muy negativo ya que revela la ausencia de estado de derecho, de separación de poderes y de un real compromiso por cumplir los acuerdos suscritos en el Memorando de Entendimiento de la Mesa de Negociación en México. Es público y notorio que Nicolás Maduro decretó el 30 de agosto de este año, el fin de las inhabilitaciones administrativas contra varios líderes de oposición, entre los que se encuentra Freddy Superlano”, sostiene en su informe González Lobato.  

Agrega que la suspensión de la totalización, luego de hacerse públicos las mediciones extraoficiales “empaña un proceso electoral que es clave para que Maduro logre el levantamiento de sanciones en la mesa de negociación en México, situación que le complicará aún más lograr un cambio económico que le urge para presentarse como candidato y ganar las presidenciales”.